El presidente de México dijo el miércoles que respeta las leyes de Estados Unidos que controlan la inmigración ilegal, pero destacó que está en contra de estatutos como la controvertida ley de Arizona, que él considera está en contra, injustamente, de los inmigrantes.

Felipe Calderón habló el miércoles por la noche ante más de 200 inmigrantes mexicanos en un centro comunitario de Houston. El discurso era parte del programa de su visita de un día, en el transcurso de la cual se entrevistó con líderes empresariales y la alcaldesa de Houston.

El presidente destacó el sacrificio que han realizado como trabajadores inmigrantes en beneficio de la economía de Estados Unidos.

"Ustedes, que trabajan en las fábricas, en los talleres, en los puestos de ventas, en los comercios, en las farmacias, en las pequeñas empresas que han fundado, son el cimiento de la grandeza económica de esta nación", señaló Calderón.

"Porque no se entiende y nada puede explicar la fortaleza económica de los Estados Unidos sin la mano de obra, sin la fuerza trabajadora, generosa, responsable de las mexicanas y mexicanos que viven aquí", agregó el mandatario que por la tarde acudió a otra reunión con líderes empresariales y con la alcaldesa de Houston, Annise Parker.

Calderón sacó a relucir los datos de un estudio dados a conocer por el Centro Hispano Pew en donde se calcula que el flujo migratorio neto de México a Estados Unidos durante cuatro décadas se detuvo y quizás se haya revertido.

"Este flujo migratorio neto está llegando a cero. Por primera vez en décadas se está registrando un fenómeno inédito y que en los últimos cinco años el número de mexicanos que han llegado a EEUU es menor o igual al número de mexicanos que han regresado a México", señaló.

Una de las principales razones de ese fenómeno, según comentó el presidente mexicano, se debe a la política agresiva y ofensiva hacia los trabajadores mexicanos que viene a este gran país a trabajar y a sacar adelante a esta sociedad.

Calderón hizo sus declaraciones sobre inmigración el mismo día que la Corte Suprema estadounidense iba a escuchar los alegatos sobre la ley de Arizona, que obliga a la policía a verificar el estado legal de las personas que detienen por otras razones.

"Hoy más que nunca es necesario que los líderes comunitarios se multipliquen porque sólo así vamos a ponerle un alto a la preocupante proliferación no sólo anti inmigrante sino también de corte aparentemente racial como es el caso de la SB1070 de Arizona", apuntó Calderón acerca de la ley que permite a las autoridades a que verifiquen el estatus migratorio de ciertas personas.

En su alocución, el jefe del ejecutivo mexicano también se dedicó a criticar a la violencia generada por el crimen organizado en México así como al reproche del que según dice ha sido objeto su gobierno a raíz del alto número de asesinatos de migrantes centroamericanos.

En ese aspecto, Calderón advirtió que desde que asumió el poder se encargó de velar para que se derogue la ley que castigaba penalmente a la migración indocumentada en territorio mexicano.

"Migrar es nunca más un delito en nuestro querido país. Yo expedí un decreto en donde se permite a los hermanos guatemaltecos transitar libremente por México y si quieren trabajar, pueden hacerlo y si quieren estar, pueden hacerlo", sostuvo.

En la reunión comunitaria, Calderón respondió a algunas preguntas de líderes de agrupaciones cívicas sobre la controversia generada por la reforma constitucional del artículo 24, aprobada desde el año pasado referente a la libertad de religión.

El mandatario, que fue recibido a las afueras del centro comunitario en Houston por otros 200 manifestantes con bocinas y pancartas en contra de la reforma aprobada, advirtió que existe un deseo explícito de que se respeten todas las religiones y a los individuos que no profesan una.

"La reforma no cancela, sino más bien garantiza a nivel constitucional un estado laico y que nadie sea castigado por lo que cree", dijo Calderón, quien recalcó que durante su mandato siempre estuvo abierto a la crítica.

El presidente mexicano recibió por parte de una coalición de líderes denominado Houston Unido una serie de cartas y documentos con supuestas denuncias que compromete a la gestión del Consulado General de México en Houston.

En el folio de reclamos también se incluyó un pedido para que el gobierno mexicano proteja a los centroamericanos migrantes que cruzan por ese territorio en su esfuerzo por llegar a EEUU.

De acuerdo a Teodoro Aguiluz, activista y director general del Centro de Recursos para Centroamericanos (CRECEN), una organización que vela por los derechos de los inmigrantes centroamericanos en Texas, la misiva era necesaria por los abusos que se cometen en México.

"Se trata de personas migrantes que sufren desde robos, asaltos por violación, secuestros qque en muchos casos desgraciadamente quedan impunes. Cualquier oportunidad que se presente para seguir expresando loas violaciones a los derechos humanos de centroamericanos que pasna por México la vamos a aprovechar", dijo Aguiluz.

Según el Consulado General de México en Houston, existen más de un millón de mexicanos en esa área de Texas.