El director del FBI, Robert Mueller, y el nuevo presidente de Yemen prometieron el martes redoblar la lucha contra al-Qaida horas después de que fuerzas del gobierno recuperaron el centro de una cuidad en el sur del país, que estuvo casi un año bajo control de los extremistas islámicos.

Mueller se reunió unos 45 minutos con Abed Rabo Mansour Hadi en la capital Saná y abordó temas del combate contra al-Qaida, en particular en la provincia sur de Abyan, y el apoyo político al nuevo mandatario, de acuerdo con un vocero de la presidencia.

El vocero Yahya al-Arasi agregó que Hadi manifestó a Mueller la importancia del apoyo de Estados Unidos en la campaña contra la red terrorista. El FBI es la principal agencia de seguridad del gobierno estadounidense, pero tiene oficinas de enlace en todo el mundo.

Las fuerzas yemeníes entraron en Zinjibar, capital de la provincia de Abyan, después de una feroz batalla de seis horas que comenzó el martes por la mañana.

Los milicianos de la rama de al-Qaida en Yemen tomaron Zinjibar en mayo pasado, aprovechando la agitación política en la empobrecida nación para capturar varias zonas en el anárquico sur.

Alí Abdulá Salé, antecesor de Hadi, era un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo antes de ser derrocado por una sublevación popular contra su añejo régimen. Pero la lucha contra los extremistas quedó al margen durante meses debido a la turbulencia política.

El nuevo mandatario ha prometido que el combate al terrorismo será nuevamente una prioridad e intensificó la ofensiva contra los milicianos en el sur después de reformar el ejército, donde los leales a Salé fueron reemplazados con nuevos oficiales.

Estados Unidos, que da dado millones de dólares en equipo y entrenamiento para mejorar las capacidades de las fuerzas yemeníes, considera a la rama de al-Qaida en Yemen la más peligrosa de la red terrorista.

Al-Qaida en la Península Arábiga, el nombre formal de la red terrorista yemení, está relacionada con varios intentos de ataque contra objetivos estadounidenses, incluyendo el frustrado atentado con bomba en un avión en la Navidad de 2009 en Detroit, y paquetes con explosivos interceptados a bordo de aeronaves de carga el año pasado.