Francois Hollande, el candidato ganador de la primera vuelta electoral en Francia, prometió el miércoles intervenir en las empresas para evitar despidos masivos, y agregó que someterá al mundo financiero a mayores medidas de control si gana la presidencia.

El presidente Nicolas Sarkozy, conservador, está luchando por mantenerse en el poder, aunque las encuestas indican que perderá la segunda vuelta del 6 de mayo ante su rival socialista, quien ha arremetido contra los recortes presupuestarios dispuestos por el mandatario y ha prometido más gasto del gobierno.

Hollande siguió el miércoles impulsando su plataforma izquierdista al hablar del temor público por el desempleo y el enojo con los banqueros y agencias calificadoras que son vistas en Francia como culpables de la crisis financiera y de empeorar las perspectivas económicos del país.

La prensa gala ha reportado que los asesores de Sarkozy están presionando a los ejecutivos de empresas para que eviten anunciar grandes despidos durante la campaña presidencial, y predice que habrá una ola de recortes después de las elecciones.

Para responder a estos temores, Hollande dijo el miércoles a la televisora France-2, "antes de cometer actos irreparables, debo intervenir".

Agregó que tratará de evitar una oleada de anuncios de despidos y que los directivos deberán "asumir responsabilidades". No dio detalles de cómo evitaría la pérdida de empleos y tampoco mencionó compañías en particular.

Las encuestas muestran que el desempleo es la principal preocupación de los electores franceses. Ambos candidatos han prometido en campaña salvar los puestos de trabajo en un operador de transbordadores en el Canal de la Mancha y una planta de acero en el norte de Francia.

En el último folleto de la campaña de Hollande, dado a conocer el miércoles, prometió resistir "el poder del dinero" si es elegido y añadió que sus prioridades incluirán "meter a las finanzas en cintura".

Algunos economistas opinan que la única opción para que Francia calme a los nerviosos inversionistas es reducir sus deudas y aumentar las perspectivas de crecimiento, cambiando leyes para facilitar las contrataciones o despidos de trabajadores, así como la apertura y cierre de empresas.