El papa Benedicto XVI inició el martes el octavo año de su pontificado con una actitud severa hacia los disidentes y una apertura hacia un grupo marginal de tradicionalistas.

El nuevo año probablemente no traerá variantes en momentos en que el Vaticano se apresta a celebrar el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, la reunión de la Iglesia de 1962-65 que reconfiguró la Iglesia católica.

Su interpretación sobre ese concilio es clave para comprender su papado y sus recientes medidas para acallar las disensiones liberales y promover una forma de catolicismo más conservadora.

El martes se cumple el aniversario del comienzo del pontificado de Benedicto, que comenzó oficialmente el 24 de abril del 2005, con una misa inaugural en la Plaza de San Pedro. El Papa prometió entonces no imponer su propia voluntad a la Iglesia sino escuchar "la palabra y la voluntad del Señor para ser guiado por él, para que él mismo conduzca la Iglesia en esta hora de nuestra historia".

Siete años después, Benedicto por cierto ha impreso una huella en la Iglesia, promoviendo una interpretación conservadora de las principales enseñanzas del Concilio, designando obispos de su misma orientación y estableciendo como prioridad la revitalización del catolicismo tradicional en un mundo que parece pensar que puede prescindir de Dios.

El pontífice manifestó muchas de dichas prioridades en un discurso en diciembre del 2005 a sus más estrechos colaboradores que administraban el Vaticano, insistiéndoles en que el Concilio no representó una ruptura con el pasado como suponían muchos católicos de orientación liberal, sino una renovación de las enseñanzas y tradiciones básicas.

La semana pasada el Vaticano puso en acción esas manifestaciones cuando actuó contra el mayor grupo de monjas en Estados Unidos, la Conferencia de la Conducción de las Religiosas.

La antigua oficina del Papa, la Congregación para la Doctrina de la Fe, designó a un obispo para revisar los estatutos de la organización y sus programas y publicaciones, y acusó al grupo de asumir posiciones que atentan contra la enseñanza de la Iglesia sobre sacerdocio y homosexualidad, promoviendo a la vez "ciertos temas feministas radicales incompatibles con la fe católica".

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Nicole Winfield está en Twitter como: www.twitter.com/nwinfield