A diferencia de gran parte de Africa, el fútbol no es el principal deporte en la escuela Fundación Reverendo John, en la capital de Uganda.

En cambio, el deporte preferido es una actividad francamente estadounidense: el béisbol.

"El béisbol es nuestro principal juego" en esta escuela, dijo el maestro Emmanuel Bazannye. "Incluso a las niñas les gusta. Ellas quieren participar después de que ven a los niños hacerlo. Nosotros decimos que si los niños pueden hacerlo, las niñas también".

El béisbol no se practica mucho en África, pero Uganda parece estar convirtiéndose en el puerto de entrada para este deporte más famoso en Estados Unidos y el Caribe.

El año pasado, un equipo de peloteros ugandeses fueron una conmovedora noticia internacional. Calificaron al Campeonato Mundial de la Liga Infantil de Béisbol en South Williamsport, Pensilvania, pero el gobierno estadounidense les negó las visas por falta de documentación.

"Lloramos dos días", dijo George Mukhobe, el entrenador que los hubiera acompañado a Estados Unidos. "Significaba mucho para estos niños".

Augustus Owinyi era el primera base. Aunque ahora ya es mayor para estar en la liga infantil, todavía acude a las prácticas, complaciendo a entrenadores que ven esto como una señal de su compromiso.

Owinyi, de 13 años, quiere ser como Jimmy Rollins, el torpedero de los Filis de Filadelfia. Owinyi conoció a Rollins cuando el estadounidense visitó Uganda en enero y ese recuerdo lo impulsa a soñar con jugar algún día en las Grandes Ligas.

Sus esperanzas de hacer una carrera en el béisbol hicieron especialmente doloroso que el Departamento de Estado le negara la visa estadounidense.

"Me sentí muy triste", dijo. "Nos devolvieron nuestros pasaportes y dijeron que no íbamos. Algunos de nosotros lloramos. Amo este deporte y veo mi futuro en él".

Los aficionados del deporte en Uganda aseguran que el éxito de la escuela Fundación Reverendo John en la competencia internacional ha contribuido a la popularidad del béisbol entre los colegios que solían estar escépticos del deporte estadounidense.

La escuela se está preparando para una competencia nacional de béisbol donde el ganador viajará a Polonia en julio. Es la primera oportunidad internacional para los jóvenes ugandeses después de que no pudieran viajar al campeonato Estados Unidos.

El rechazo de la visa generó una ola de simpatía, pero también inspiró una colecta de dinero que recabó lo suficiente para llevar a Uganda a un equipo de Canadá que los ugandeses hubieran enfrentado si hubieran ido a South Williamsport.

En enero los ugandeses vencieron 2-1 a los canadienses. El entrenador Mukhobe dijo que la victoria fue otra prueba de que Uganda tiene talento para el béisbol.

Pero este deporte todavía está rezagado del fútbol en Uganda. Aunque está pegando entre escuelas atraídas por su relativa novedad y el gobierno ahora respalda la introducción del partido en las escuelas.

Unas 60 escuelas impulsan este deporte, indicó Mukhobe, y este año se lanzó una liga nacional después de que fuese apoyada por las autoridades deportivas. La temporada comenzó a mediados de marzo.

Barnabas Mwesiga, un ex jugador de fútbol que en 1989 fue seleccionado por un misionero estadounidense para introducir el béisbol en el país del este africano, dijo que su objetivo de "expandir el deporte" se había cumplido.

"En aquellos días, teníamos unas seis pelotas y dos bates", recuerda. "Eso era todo. Los guantes llegaron mucho después".

Richard Stanley, el coordinador estadounidense de la Liga Infantil de Béisbol en Uganda, ahora trabaja con 10 escuelas y "muchas más desean integrarse".

Pero Stanley — que gastó más de 2 millones de dólares en programas de béisbol aquí, incluyendo el único estadio del país — indicó que ha habido problemas incluso en escuelas comprometidas como en la Fundación Reverendo John. Los ugandeses dependen demasiado de la donación de equipo y los partidos por lo general son informales, indicó. Quiere ver más seriedad.

"El problema con la escuela Fundación Reverendo John es que no tienen espacio para sus partidos, que es el verdadero problema del béisbol en Uganda", dijo Stanley. "Para poder desarrollar a los jugadores y al deporte, necesitamos equipos que jueguen muchas veces, no sólo una o dos por mes".

"Esta parece ser la idea de muchas escuelas en Uganda, y la estamos tratando de romper. Es esta actitud la que impide llegar a equipos internacionales verdaderamente competitivos".

La competencia entre Canadá y Uganda fue vista por más de 300 aficionados, incluyendo 70 canadienses y estadounidenses, según Mukhobe.

"Todos estaban emocionados", dijo Mukhobe. "Pensamos que todas las esperanzas se habían ido después de que no pudimos ir a Estados Unidos. Pero vencer a Canadá nos devolvió esa esperanza".

Right to Play, una asociación humanitaria que aboga por los derechos de los niños, juntó más de 100.000 dólares para financiar el partido entre ambos países. No se gastó todo el dinero, y Mukhobe dijo que los 35.000 que quedan se invertirán en construir un nuevo estadio, patrocinar la enseñanza de los niños beisbolistas y subvencionar competencias.

Los 12 niños de la liga infantil que hubieran competido en Estados Unidos ahora estudian en diferentes escuelas. Algunos, huérfanos y reclutados de los barrios más pobres de Kampala, han estado a punto de renunciar.

Los entrenadores de béisbol esperan reclutar más muchachos.

Un jugador potencial es Isma Kyasanku, quien acude cada miércoles a ver los entrenamientos después de clases. "Quiero unirme a ellos", dice el joven de 14 años. "La mayoría de mis amigos juegan béisbol".