Una misión del gobierno estadounidense se desplegó para investigar las denuncias formuladas por un sacerdote en contra la industria azucarera dominicana, a la que señala de utilizar mano de obra forzada, trabajo infantil y tráfico de humanos, entre otros abusos.

La embajada de Estados Unidos informó el martes en un comunicado que delegados de la Oficina de Comercio y Asuntos Laborales presentarán los resultados de las pesquisas que realizan en el país dentro de 180 días.

Según el documento, los emisarios empezaron desde el lunes reuniones con funcionarios de la Cancillería dominicana, del ministerio de Trabajo y tienen previsto encontrarse con representantes de los mayores ingenios del país, que están bajo control de las familias Fanjul, Vicini y Campollo, así como visitar bateyes a fin de verificar las condiciones de vida en esas comunidades donde habitan los trabajadores cañeros.

El sacerdote anglo-español Christopher Hartley denunció en febrero en la sede del estadounidense Departamento de Trabajo las irregularidades que a su criterio son cometidas contra los trabajadores y que sustentó con pruebas documentales, como fotografías y videos.

Consultado sobre el despliegue de la misión estadounidense, Hartley expresó a The Associated Press en entrevista telefónica desde Madrid que "esa investigación va a demostrar que no solo el gobierno dominicano es negligente sino también el de Estados Unidos" porque compra 200.000 toneladas de azúcar anuales a los ingenios dominicanos", pese a las "condiciones deplorables en que se producen".

El Instituto Azucarero Dominicano registra que la cuota de exportaciones de azúcar hacia Estados Unidos ha alcanzado 250.000 toneladas, aunque en promedio es de unas 200.000 toneladas anuales.

Hartley, quien vivió nueve años en una comunidad cañera del este de República Dominicana, explicó que las condiciones de los trabajadores azucareros representan violaciones a las previsiones laborales del tratado de libre comercio de Estados Unidos con República Dominicana y Centroamérica (CAFTA-RD).

"Estamos aclarando la situación y esperamos algo fructífero y beneficioso para los trabajadores y para las relaciones de ambos países", dijo el lunes a periodistas el embajador estadounidense Raúl Yzaguirre, antes de participar en una reunión de los representantes de la comisión de la oficina de Comercio y Asuntos Laborales con autoridades locales.

Yzaguirre no dijo qué consecuencias puede acarrear el informe que presenten los delegados del gobierno de su país.

El canciller dominicano Carlos Morales Troncoso declaró a la prensa que Hartley busca "denigrar y empequeñecer" a República Dominicana y destacó "los avances en la mejoría en las condiciones laborales" de los ingenios.

El religioso respondió que "al defender a la industria azucarera, el canciller Morales Troncoso defiende sus intereses personales", al recordar que el diplomático es ejecutivo del mayor grupo azucarero privado del país.

El ahora canciller fue durante décadas presidente del ingenio Central Romana hasta 1986 y en la actualidad es accionista. Se formó como ingeniero en química azucarera y dessde joven trabajó como ejecutivo de esa fábrica, que antes pertenecía a South Puerto Rico Sugar Corporation y luego a la Gulf & Western America Corporation, que la vendió en 1984 a la familia Fanjul.

Hartley, quien realizó su labor pastoral en República Dominicana de 1997 al 2006, dijo en una carta enviada el 22 de diciembre pasado a la OTLA que, según reportes realizados por las autoridades estadounidense y por observadores independientes, existen "violaciones flagrantes" sobre trabajo forzado, tráfico de personas y trabajo infantil en el sector azucarero.

Entre los "abusos que aún están en práctica", Hartley citó condiciones de vida insalubres, negación de servicios médicos y pensiones, condiciones de trabajo peligrosas, fraude en el pago a los trabajadores y amenazas en contra de ellos.

De acuerdo con Hartley, varias escuelas y clínicas han sido cerradas en los bateyes y "ha aumentado el fraude" en el método de pago a los trabajadores, quienes reciben sus honorarios en función de la cantidad de caña cortada, dijo Hartley, de la Fundación Misión de la Misericordia, con sede en Madrid.

La caña es pesada, para determinar el pago, sin la presencia de los trabajadores, que no pueden verificar si sus honorarios se corresponden con la cantidad de caña que cortaron, según Hartley.

El Departamento de Estado estadounidense también ha reportado en sus informes anuales de Derechos Humanos explotación, trabajo forzado, pago de salarios con cupones en lugar de dinero en efectivo y la captura de trabajadores cuando huyen de los ingenios azucareros.

Los representantes de los tres principales grupos azucareros no respondieron a los mensajes de la AP en busca de comentarios. Un asistente del gerente de comunicaciones de la familia Vicini, Campos de Moya, tomó el mensaje pidiendo comentarios pero no había respondido. Tampoco el grupo Central Romana, de la familia Fanjul, y el ingenio Barahona, controlado por el grupo Campollo, respondieron de inmediato los pedidos de comentarios sobre la investigación del gobierno de Estados Unidos.

La labor de Hartley en los cañaverales de la familia Vicini fue documentada en 2007 en el filme estadounidense "El precio del azúcar", del director Bill Haney.