Chelsea culminó su revancha más dulce el martes al empatar 2-2 con el Barcelona y avanzar a la final de la Liga de Campeones.

El equipo inglés sentenció la eliminatoria con marcador global de 3-2, luego de su triunfo 1-0 la semana pasada en su feudo en Londres.

Un gran gol del brasileño Ramires al filo del descanso, cuando Chelsea ya jugaba en inferioridad numérica por la expulsión de John Terry, significó el punto de inflexión de un partido que el Barsa ganaba 2-0 con tantos de Sergio Busquets y Andrés Iniesta.

Tras resistir — y defender — con diez hombres toda la segunda mitad, el Chelsea niveló en los descuentos por vía de Fernando Torres y volverá a luchar por el título continental tras la final perdida en 2008 frente a Manchester United.

"No perdimos ninguno de los dos partidos de la eliminatoria y creo que merecimos la final. Nuestro estilo es diferente al del Barsa, como todos los que se enfrentan a este equipo, pero superamos todas las dificultades imaginables", dijo el técnico Roberto Di Matteo, quien instó a "disfrutar del triunfo porque es histórico para el Chelsea. Con el 2-0 y uno menos lo vi difícil, pero el gol de Ramires fue precioso y llegó en un momento crucial".

El Barcelona, campeón defensor que eliminó al Chelsea en las semifinales de 2009 con un empate agónico en Stamford Bridge, vio así frustrado su propósito de repetir la corona, gesta que logró por última vez el Milan en 1990.

"No siempre el favorito, el mejor equipo, es el que gana", reconoció Torres. "Sabemos que esto era lo que había que hacer contra el Barcelona. Muchas veces no es lo más bonito, pero son nuestras armas".

"Para ellos (los jugadores de Chelsea que estaban en 2009) seguro que es una manera de desquitarse", agregó el ex delantero del Atlético de Madrid, quien ha anotado cinco goles en el Camp Nou.

El cuadro "blue", que no ha perdido en sus últimos siete cruces con el Barsa, se benefició de otra mala noche del astro Lionel Messi, que falló un penal. El argentino, máximo goleador europeo con 14 dianas que igualan el récord del italobrasileño José Altafini (1963), sigue sin marcarle un gol al Chelsea.

"Hemos hecho de todo y más, pero no nos ha alcanzado y tendremos que ver la final por televisión. En algo hemos fallado, porque no hemos anotado suficientes goles, que es de lo que se trata", resumió el timonel azulgrana Pep Guardiola. "Ellos casi no han pasado de mediocampo, pero con el 2-0 no supimos dejar de atacar y nos metieron el gol. Hoy no tocaba y hay que felicitar al Chelsea", zanjó el catalán, que defendió la actuación de Messi. "Hemos llegado aquí gracias Leo y toca agradecerle todo lo que ha hecho. Mi admiración hacia él es inmejorable por su competitividad".

El otro finalista de la cita del 19 de mayo en Munich se decidirá el miércoles en el cotejo entre el Real Madrid y el Bayern Munich en la capital española. El club bávaro afronta el partido de vuelta con un resultado favorable de 2-1.

Chelsea posiblemente tendrá que ganar la final para disputar la próxima Champions, ya que marcha lejos de los cuatro primeros puestos en la liga Premier que otorgan boletos al torneo.

"Al final, de una mala temporada puede salir una temporada memorable", apuntó Torres.

Consciente de la exigencia de marcar en la vuelta, Guardiola dejó en el banquillo al brasileño Dani Alves y formó un 3-4-3 con el central Gerard Piqué y el medio Cesc Fábregas de vuelta al equipo titular.

Enfrente, Di Matteo se la jugó con un único punta que suele valer por dos: el infatigable Didier Drogba. Con ocho hombres por detrás, Juan Mata se movía a sus anchas buscando cazar un balón descolgado por el africano y asistir limpiamente a los llegadores de segunda línea.

"Estuvimos brillantes. Defendiendo bien y tratando de anotar", dijo Drogba. "Creo que dimos mucho en estos partidos. Nadie esperaba vernos (en la final), y ahí estamos".

Ocupando la posición de delantero centro, Alexis Sánchez estiraba a los azulgrana con la misión de crear espacios para Messi. Así, ambos combinaron para la primera ocasión del cotejo a los dos minutos, cuando el argentino finalizó una pared con el chileno de diestras, a medio metro del arco defendido por Petr Cech.

Chelsea encaró el partido como un ejercicio de resistencia, juntando hasta nueve hombre en su área y cercando a Messi, foco de atención por el centro e insistente en la búsqueda de pases interiores. La lesión del central Gary Cahill a los 12 minutos provocó que Di Matteo recurriera al cambio por José Bosingwa y la reubicación del lateral Branislav Ivanovic al eje de la zaga, ganando en velocidad pero cediendo músculo.

Las incidencias se acumularon en al área contraria, con un terrorífico choque entre Víctor Valdés y Piqué, en pugna con Drogba.

Aparentemente recuperado el central, el Barsa retomó el ritmo con alta circulación de balón, evidente sobre todo en el saque de tiros libres y la constante movilidad de Sánchez, que volvió a conectar con Messi para que el argentino, tras tacón de Fábregas, tampoco acertara en su segundo mano a mano con Cech, está vez frustrado por el pie del arquero.

El Chelsea siguió a los suyo, defendiendo una parcela que intentó reventar el argentino Javier Mascherano con un tiro lejano.

La primera ocasión inglesa llegó sobre el ecuador del primer tiempo, cuando Drogba le ganó una carrera a Piqué y golpeó al exterior de la red. Guardiola sustituyó entonces al central, presumiblemente por prevención médica, y dio rienda suelta a Alves. Piqué fue llevado en el entretiempo a un hospital con una conmoción cerebral.

El pase a la final de Munich seguía disputándose en una jaula invisible de unos 25 metros de longitud y 70 de amplitud, condiciones en principio favorables al planteamiento visitante.

Pero el esquema de Di Matteo saltó por los aires en apenas dos minutos, cuando su equipo encajó el primer gol del partido y sufrió la expulsión de su capitán, Terry.

En pleno asedio barcelonista, Alves controló un rechace de un tiro de esquina y abrió a la izquierda para Isaac Cuenca, que mandó un buscapié que Busquets empujó a la red a los 35.

Con el Camp Nou en pie de guerra, Terry cometió la torpeza de la temporada con una agresión a Sánchez sin balón de por medio que le valió la tarjeta roja directa a los 37. El líder espiritual del equipo, quien falló el penal decisivo en la tanda de la última final continental del Chelsea, dejaba así a su equipo con 10 y se quedaba sin final.

Con 53 minutos por delante, el reto para los londinenses se antojaba utópico. Defender sin sus dos centrales titulares y en inferioridad numérica ante el campeón, esperando una genialidad de Drogba.

La utopía se empinó aún más a los 43, cuando Sánchez volvió a conectar con Messi para que el rosarino asistiera la llegada de Iniesta, frío definidor ante Cech con el interior de su diestra para el 2-0.

Pero cuando el Chelsea peor estaba, buscando desesperadamente la orilla del descanso, se abrió el mar para los 4.000 seguidores ingleses alojados en la tribuna alta: el Barsa descuidó su defensa y Frank Lampard, avispado veterano, ajustó el punto de mira para habilitar la carrera de un atrevido Ramires, que salvó la salida de Valdés con un antológico sombrero en los descuentos del primer tiempo.

El 2-1 clasificaba de nuevo a los ingleses por el valor añadido de los tantos a domicilio, y el guión siguió fiel al original de cara a la segunda mitad, que inició prometedora para el Barsa con un dudoso penal decretado por caída de Fábregas en el área tras barrida de Drogba.

Le pena máxima la ejecutó Messi después que Ivanovic pisoteara disimuladamente el punto de penal. Si influyó o no en el tiro del argentino al travesaño es incierto, pero la "Pulga" se quedó sin gol por tercer cotejo consecutivo.

El partido creció en épica por el contraste de estilos y el empeño de ambos contendientes en resolver su particular historia. El campeón forzó el ritmo martilleador. El Chelsea apretó las tuercas de su muralla y, cuando Cuenca se infiltró, se topó con Cech.

Guardiola predicó paciencia a su plantel en la previa, pero la entrada de Seydou Keita en el tramo final invitó al equipo a colgar balones al área y, en uno de los que cayó, Busquets se precipitó en el remate.

El Chelsea tembló con un tanto de Sánchez invalidado por fuera de juego de Tello, un zurdazo de Messi a un poste y otro cañonazo de Mascherano, pero culminó la revancha que se prometió tres años atrás con el empate de Torres en los descuentos.

"Duele salir de esta manera porque fuimos superiores y lo hemos puesto todo. Estamos tristes. Es un momento difícil, pero este equipo siempre se ha levantado rápido. Teníamos que hacer un partido perfecto pero no hemos sido perfectos porque nos han faltado goles", dijo Fábregas, quien añadió sobre el penal fallado por Messi que "está hundido, como todos".

ALINEACIONES:

BARCELONA: Víctor Valdés, Javier Mascherano, Gerard Piqué (26', Dani Alves), Sergio Busquets, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Cesc Fábregas (73', Seydou Keita), Alexis Sánchez, Isaac Cuenca (67', Cristian Tello) y Lionel Messi.

CHELSEA: Petr Cech, Branislav Ivanovic, Gary Cahill (12', José Bosingwa), John Terry, Ashley Cole, Frank Lampard, Obi Mikel, Raúl Meirelles, Ramires, Juan Mata (57', Salomon Kalou), Didier Drogba (79', Fernando Torres).