El ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, dijo el martes a su par estadounidense, Leon Panetta, que la alianza de países suramericanos en materia de defensa no debe ser motivo de preocupación y aseguró que todas sus acciones son transparentes.

La formación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y su consejo de defensa, creado en 2008 para coordinar políticas regionales de seguridad, surgió en el primer Diálogo de Cooperación en Defensa, creado el 9 de abril en Washington durante la visita de los presidentes Dilma Rousseff, de Brasil, y Barack Obama de Estados Unidos.

"Manifesté (a Panetta) que las relaciones en nuestra región evolucionaron y la importancia que el proceso de integración suramericana tiene para nosotros, sobre todo en Unasur que tiene que ver con defensa", dijo Amorim a periodistas acompañado del secretario de Defensa estadounidense.

"Remarqué que eso no excluye otras formas de cooperación regional y mucho menos la cooperación bilateral de Brasil con Estados Unidos y que eso no tiene que ser motivo de preocupación para nadie porque actuamos de manera muy transparente", sostuvo Amorim.

Agregó que los propósitos del Consejo Suramericano de Defensa tienen que ver exclusivamente con cooperación, porque los países suramericanos "no tenemos enemigos reales ni potenciales".

Panetta concordó con ello al recordar que en el pasado, Estados Unidos desestimulaba la cooperación militar con países suramericanos y centroamericanos, pero aseguró que esa actitud cambió.

"Hoy pensamos que ese tipo de capacidad (de defensa) es importante. Si podemos usar esas capacidades para desarrollar asociaciones innovadoras, podremos promover la seguridad en la región y la seguridad de los países involucrados", sostuvo Panetta.

Recordó que Estados Unidos y otros países enfrentan restricciones presupuestarias, por lo cual la mejor forma de enfrentar el futuro es formar alianzas con otros países para compartir información y asistencia para aumentar la seguridad en el futuro.

En la reunión, Panetta defendió ante Amorim el avión estadounidense F-18 Super Hornet, que participa en una competencia para renovar la flota de caza bombarderos de Brasil.

Brasil pretende comprar 36 aviones caza para su Fuerza Aérea y definió tres modelos de los cuales escogerá uno: el estadounidense de la empresa Boeing, el Rafale de la francesa Dassault y el Gripen NG de la sueca Saab.

No obstante, Amorim aclaró que Brasil no tiene plazo para decidir cuál avión escogerá y que la presidenta Rousseff tomará la decisión considerando criterios de calidad, precio y transferencia de tecnología.

La adquisición podría alcanzar hasta 10.000 millones de dólares, según el modelo escogido.