El equipo italiano de fútbol Genoa podría ser sancionado con un veto a su estadio por varios partidos, pero las autoridades deportivas han pedido un castigo ejemplar por las protestas y carencia de civismo tras la derrota de 4-1 que sufrió ante el Siena.

Es el último incidente de una larga serie de bochornosa conducta del público en partidos de la Seria A, y el presidente del Comité Olímpico Italiano Giovanni Petrucci reconoció el lunes que la situación "ya es irremediable".

Siena triunfó con doblete de Franco Brienza (17 y 37) y goles de Mattia Destro (19) y Luigi Giorgi (48). Genoa descontó a los 79 por un autogol del defensor del Siena Cristiano del Grosso.

El partido del domingo fue suspendido por unos tres cuartos de hora a los 53 minutos, cuando los hinchas del Genoa arrojaron bengalas de señalización al terreno de juego y se encaramaron a la cerca de protección, custodiada por personal con pertrechos antidisturbios.

Los hinchas exigieron, y lo lograron, que los jugadores de su equipo se sacaran la camiseta porque eran indignos de vestirla, en opinión de los seguidores del club.

Tras largas discusiones, los hinchas permitieron que el partido fuera reanudado 45 minutos después.