El gobierno holandés, uno de los mayores detractores de los países europeos que no han logrado reducir el gasto público, renunció el lunes al no concordar en un plan para reducir sus propio déficit a los niveles estipulados por la Unión Europea.

El primer ministro Mark Rutte presentó la renuncia de su gabinete a la reina Beatriz, con efectividad inmediata, tras haber informado a la soberana que sus negociaciones sobre un nuevo plan de austeridad fracasaron el fin de semana.

Rutte debatirá el martes en el parlamento si su gobierno provisional podrá, y cómo, mejorar el presupuesto, así como la convocatoria de nuevas elecciones. No fue anunciada una fecha, aunque la oposición ha pedido que sea a fines de junio.

El líder del opositor Partido Laborista Diederik Samsom acusó a Rutte de "descuidarse en el peor momento posible" para la economía holandesa y exigió elecciones lo antes posible.

La caída del gobierno holandés ocurrió un día después de la primera ronda electoral en los comicios presidenciales de Francia, ganada por el socialista Francois Hollande, quien es partidario de centrarse menos en las medidas de austeridad y más en el crecimiento económico.

Ambos acontecimientos han puesto en duda si la política de reducción del gasto público que han causado penuria en países como Grecia, España y Portugal puede ser aplicada en las grandes economías europeas como Francia y Holanda, una de las pocas, junto con Alemania, que mantiene la calificación crediticia de AAA entre las agencias de calificación de riesgos.

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Sterling contribuyó desde Amsterdam.