El socialista Francois Hollande y el presidente Nicolas Sarkozy se enfrentarán en la segunda vuelta de la elección presidencial de Francia, aunque una tercera figura surgió en la campaña: la lideresa de la extrema derecha.

Casi uno de cada cinco electores votaron por la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen en la primera ronda del domingo. Los votos que ganó pueden ser la diferencia decisiva el 6 de mayo, cuando se realice la segunda vuelta.

Le Pen quiere dejar de utilizar el euro, reinstaurar los controles fronterizos, atajar la inmigración y acabar con lo que considera la islamización de Francia.

Esto significa que tanto Hollande, que tuvo una ligera ventaja en la votación del domingo, como Sarkozy buscarán los extremos del espectro político, posiblemente con retóricas proteccionistas en momentos en que Europa busca un liderazgo firme de Francia que le ayude a salir de su catastrófica crisis de deuda.

La frustración de los electores con la situación actual y con la Unión Europea alimentan el apoyo en ambos extremos de la escala política y vuelve determinante el voto de 11 millones de personas que apoyaron a los candidatos de la extrema derecha y la izquierda.

La mayor sorpresa en la primera vuelta fue que los electores le dieron a Le Pen un sólido tercer sitio, con casi el doble de votos de los que obtuvo el Frente Nacional en las elecciones de 2007 y más de los que ha obtenido el partido desde que lo fundó su padre Jean-Marie Le Pen.

Hollande captó 28,6% de los votos, Sarkozy 27,2%, Le Pen 17,9% y el izquierdista radical Jean-Luc Melenchon con 11,1%, según cifras finales del Ministerio del Interior. La participación en las elecciones fue sorprendentemente alta, con más del 80%.

Ahora, atraer a los extremos posiblemente ocupará gran parte del resto de la campaña.

El lunes Hollande aludió a los que votaron por el Frente Nacional y dijo que tal vez votaron por Le Pen porque sienten que el sistema los dejó atrás.

En caso de que Hollande gane la segunda vuelta, se convertiría en el primer presidente socialista desde 1995 después de Francois Mitterrand. Su elección también podría alterar el panorama político y económico de Europa.

Hollande, de 57 años, que ha preocupado a los mercados financieros con sus promesas de impulsar el gasto del gobierno, promete reducir las enormes deudas de Francia, impulsar el crecimiento y unir a los franceses después de la división que trajo el primer mandato de Sarkozy.

Sarkozy dijo el lunes que "los electores del Frente Nacional deben ser respetados" porque su voto es uno de crisis y sufrimiento. "Puedo decir que los he escuchado", dijo a los reporteros desde su sede de campaña en París.

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Sarah DiLorenzo, Elaine Ganley, Jonathan Shenfield en París, y Masha Macpherson en Tulle, colaboró con este despacho.