El escándalo que sacude al Servicio Secreto de Estados Unidos por un caso de prostitutas en Colombia creció el lunes con la implicación de un 12 miembro de las fuerzas armadas, mientras el Pentágono suspendió de sus funciones a todo el personal castrense que ha sido involucrado.

El Servicio Secreto también ha tomado medidas contra 12 de sus empleados relacionados con prostitutas en la ciudad colombiana de Cartagena mientras preparaban la llegada del presidente Barack Obama para participar en la VI Cumbre de las Américas.

Tres funcionarios del Departamento de Defensa informaron que el nuevo militar relacionado estuvo en Colombia de avanzada para la llegada del presidente Obama. El nuevo implicado estaba asignado a la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca, la unidad militar que suministra una comunicación segura al mandatario estadounidense.

Uno de los oficiales de la Defensa, que hablaron a condición del anonimato debido a que la investigación está en marcha, dijo que el nuevo involucrado forma parte del Ejército.

Otro de los oficiales indicó que el soldado ha sido relevado de sus funciones en la Casa Blanca.

Mientras tanto, la Casa Blanca continuó siendo fustigada el lunes por el escándalo. De nuevo modificó la táctica para mantenerse a distancia del asunto de dos formas.

Conducida por su principal abogado, la Casa Blanca investigó internamente y luego descartó mala conducta de miembros del personal de la mansión presidencial que prepararon la llegada del presidente a Colombia. El principal vocero de Obama, Jay Carney, dejó en claro que la "Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca", ahora implicada por la ampliación del caso, es una unidad militar y no de la Casa Blanca.

El secretario de Defensa, Leon Panetta, informó que el Pentágono suspendió de sus funciones a la docena de militares que son investigados. El Servicio Secreto ya había anulado las tareas de máxima confidencialidad para los miembros involucrados.

Seis empleados del Servicio Secreto, incluyendo dos supervisores, han sido despedidos de la agencia por el escándalo que surgió la mañana del 12 de abril cuando una pelea por el pago entre una prostituta colombiana y un oficial del Servicio Secreto llegó hasta el pasillo del Hotel Caribe.

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Los periodistas de The Associated Press Ben Feller, Jim Kuhnhenn, Laurie Kellman y Lolita Baldor en Washington contribuyeron a este despacho.