El Congreso brasileño se apresta a votar esta semana el proyecto de reforma del Código Forestal de 1934, la ley que regula el manejo de los gigantescos bosques del país, en medio de un duelo entre ambientalistas y productores rurales.

La votación programada para el martes en la Cámara de Diputados desató un áspero debate sobre qué hacer con las áreas taladas en las orillas de los ríos. Mientras la mayoritaria bancada ruralista defiende la consolidación de áreas de producción, ambientalistas reclaman la recuperación de áreas deforestadas ilegalmente.

La versión votada en diciembre por el senado, con el apoyo de 57 legisladores y sólo 7 votos en contra, establece áreas de preservación permanente a las orillas de los ríos con extensiones que oscilan entre 15 y 100 metros según el ancho del afluente y llama a recuperar la mitad de la extensión talada ilegalmente.

El gobierno celebró la votación y anticipó que conduciría al "más grande programa de recuperación ambiental del mundo", con la reforestación de 30 millones de hectáreas taladas ilegalmente para la producción agrícola.

La versión del Senado prohibe el financiamiento de bancos públicos para agricultores que no recuperen esas áreas deforestadas y ofrece incentivos para quienes sí lo hagan.

Sin embargo, la Cámara de Diputados había votado meses antes, por 410 votos a 62, una versión sin las restricciones para la deforestación a orillas de los ríos que dejaría en manos de cada uno de los 27 estados cómo proteger sus bosques en los ríos.

La preservación de bosques en áreas fluviales es considerada fundamental por científicos y ambientalistas para la protección de los recursos hídricos y la prevención de desbordes, que cada año causan destrucción y muerte en todo Brasil.

La votación del martes en la Cámara de Diputados pondrá fin al proceso legislativo del código y definirá cuál versión irá a la presidenta Dilma Rousseff para su ratificación.

La senadora Katia Abreu, presidenta de la Confederación Nacional de Agricultura, defendió la consolidación de las áreas actualmente con producción agrícola y aseguró que "no tiene sentido" establecer límites de protección de bosques basados en el ancho del río, como lo define el Código Forestal vigente y la versión votada por el Senado, y propuso tener en consideración otros criterios como el tamaño de la propiedad, la textura de la orilla del río y su inclinación.

"Si un productor con 5.000 hectáreas tala todo para plantar soja, ese productor no puede quedar así (tiene que recuperar bosque)", dijo Abreu en una entrevista con The Associated Press. "Por otro lado, un productor con cinco hectáreas y una huerta a la orilla del río desde hace 20 años, ¿qué hago con él? Es difícil porque no hay indemnización para él si lo obligan a recuperar bosque", agregó.

Sugirió como una solución que la presidenta Rousseff emita un decreto que establezca las dimensiones mínimas que deben ser adoptadas por los estados en la recuperación de los bosques.

Sin embargo, el abogado Raul do Valle, del Instituto Socioambiental, advirtió que el texto de reforma en discusión en la cámara baja impediría a los estados recuperar áreas deforestadas ilegalmente.

"La ley (en discusión) autoriza explícitamente la manutención de las ocupaciones, lo que inviabilizaría que cualquier programa estatal exija del propietario alguna recuperación", escribió Valle en un análisis del proyecto.

Alertó que si el texto en discusión por los diputados se convierte en ley "prácticamente no habrá más recuperación forestal".

En el mismo sentido, el diputado Jilmar Tatto, líder de bancada del gobernante Partido de los Trabajadores de Rousseff, consideró inaceptable la versión en discusión en la cámara baja.

"No tenemos condiciones de votar ese informe, que expresa una visión atrasada de aquellos que piensan que es posible sembrar sin cuidar la naturaleza y el agua", dijo Tatto a periodistas.

Por el contrario, Abreu argumentó que la obligación de recuperar 30 millones de hectáreas actualmente dedicadas a la producción, prevista por el Senado, tendrá un impacto severo en la agricultura, con 30 millones de dólares menos de producción.

"Entre el medio ambiente y las soluciones propuestas existen personas, hay una cuestión social", comentó la senadora. "¿Por qué Europa no enfrenta la discusión de la recuperación de los APP (áreas de preservación permanente)? Porque costaría una fortuna, tendría que indemnizar a los productores".

A juicio de la líder de los agricultores, Brasil no necesita más deforestación para mantener e incrementar su producción agrícola, por lo que defendió la consolidación de las áreas actualmente en producción.

"Si consolidamos las 236.000 hectáreas actualmente en producción y corregimos algunos errores cometidos con los bosques cerca de los ríos, podemos aumentar la producción sin deforestar. La ONU espera de Brasil un aumento de 40% en la producción hasta 2050. Con el área que tenemos es posible hacerlo", aseguró Abreu.