Una reciente reestructuración de las fuerzas armadas de Yemen mejoró la lucha contra al-Qaida, que se ha aprovechado de conflictos internos para dominar varias partes en el sur del país, dijo el domingo el embajador de Estados Unidos en el país.

En declaraciones a periodistas en la capital, Saná, el embajador Gerald Feierstein agregó que Washington está preocupado de que haya autoridades que se opongan a las reformas ordenadas por el nuevo presidente, Abed Rabbo Mansour Hadi.

El nuevo mandatario reemplazó al otrora inveterado presidente Alí Abdulá Salé, después de un año de manifestaciones y agitación social.

El ejército de Yemen ha intensificado una ofensiva contra el peligroso grupo yemení de al-Qaida en el sur luego de que Hadi anunció que sustituyó a miembros leales a Salé por oficiales nuevos.

Durante sus más de 30 años en el poder, Salé llenó puestos de seguridad y del gobierno con parientes y allegados. Uno de los principales retos de Hadi es deshacerse de ellos como parte de las reformas urgentemente necesarias en la lucha contra al-Qaida.

Feierstein encomió a las nuevas autoridades.

"Hemos empezado a ver en los últimos días ... una estrategia para enfrentar a al-Qaida en formas que no se había hecho en meses recientes", dijo.

Yemen ha recibido en varios años cientos de millones de dólares en asistencia de Estados Unidos. Washington también ha participado directamente en la lucha contra al-Qaida, lanzando ataques con aviones robot contra milicianos en Yemen.

Según autoridades militares, al menos cuatro personas murieron el domingo en un ataque estadounidense sobre una caravana de tres vehículos en la que al parecer viajaban miembros de al-Qaida en una zona del desierto en al-Sanda.

De inmediato no hubo declaraciones de Estados Unidos sobre ese ataque. Una operación realizada el año pasado con un avión estadounidense sin tripulación cerca de al-Sanda causó la muerte del clérigo al-Awlaki, quien nació en Estados Unidos y era miembro de al-Qaida.