Antonio Tenjido y más de una docena de amigos se congregan frente al televisor en la terraza de su casa en La Habana. Gritan, festejan, critican y comentan cada jugada del partido que observan en la pantalla, con la pasión que el deporte suele despertar entre los cubanos.

Pero Tenjido y sus amigos no observan un partido de béisbol, por muchos años el deporte rey en esta isla caribeña. Estos jóvenes cubanos están viendo el clásico del fútbol español entre el Real Madrid y el Barcelona.

Tenjido se reunió el sábado con sus amigos para ver el partido que el Real Madrid ganó 2-1 para alejarse en la punta del campeonato español. El televisor estaba cubierto por una bufanda del equipo merengue, abajo del aparato había una camiseta y un balón del Madrid, y en la puerta había una bandera del club de sus amores.

Entre los asistentes, el más fanático es Abel Carrasco, un estudiante de geografía de 23 años, quien viste un uniforme completo merengue, con la camiseta de Sergio Ramos, lleva una bufanda y en la pantorrilla derecha tiene un tatuaje del escudo del Real Madrid.

Como tantos cubanos, Tenjido es un apasionado del deporte. Pero cuando hay partidos de fútbol y de béisbol simultáneos, sigue el fútbol por televisión y el béisbol por radio.

"Al terminar el fútbol, veo la pelota (el béisbol)", expresó Tenjido.

Esta rutina se repite sobre todo si los partidos de fútbol involucran al Barsa o el Madrid. Y refleja la popularidad que ha venido ganando el balompié en esta tierra beisbolera por excelencia.

Esa pasión se manifiesta en la cantidad de gente que luce camisetas azulgranas o merengues en las calles, y en las charlas entre amigos, en la que las proezas de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo son un tema dominante.

En una encuesta publicada el 18 de abril por el portal digital de la emisora cubana Radio Coco, en la que fueron consultadas cerca de 2.000 personas, se le pidió a los oyentes que dijesen cuál de varios acontecimientos deportivos le interesaba más, y los resultados fueron sorprendentes: un 43,5% eligió el clásico Real Madrid-Barcelona y apenas un 18% seleccionó un partido Cuba-Estados Unidos por el Clásico Mundial de béisbol.

Esas cifras asombran si se tiene en cuenta que el béisbol es el deporte rey indiscutido en la isla y que un duelo con Estados Unidos paraliza tradicionalmente el país.

Un partido de fútbol Argentina-Brasil tuvo un 14,3% de adhesiones y el clásico local de béisbol entre Industriales y Santiago de Cuba apenas un 10,1%.

En el pasado, las Copas Mundiales y la rivalidad entre Argentina y Brasil eran los acontecimientos que encendían las pasiones del aficionado cubano al fútbol. Pero desde hace un tiempo, es la liga española, con el vibrante duelo entre el Barcelona de Messi y el Real Madrid de Cristiano, la que hipnotiza a los cubanos.

En esto contribuye el auge mediático del fútbol. La televisión cubana ofrece noticias a diario de la liga española y transmite en vivo los partidos de esos dos clubes en uno de los cinco canales nacionales.

Algo parecido sucede en Venezuela, otro país beisbolero donde el fútbol ha registrado grandes progresos.

"Desde niños vemos el fútbol español, tenemos grandes vínculos con el fútbol de España", comentó el presidente de la federación venezolana, Rafael Esquivel, quien recordó que la "Roja" española se ha presentado en las ciudades venezolanas de Caracas y Puerto La Cruz, en 1981 y el 2011, respectivamente. "Real Madrid y Barcelona son dos de los mejores equipos del mundo... ambos tienen grandes talentos y funcionamientos que es inevitable que gusten a todos los que amamos el fútbol".

Es así que, hoy por hoy, no es extraño ver a un muchacho guardar su guante de béisbol y sacar una pelota de fútbol en los parques en Venezuela o Cuba. O que por todos lados en la capital cubana haya camisetas de Messi, CR7, Kaká o Xavi Hernández, y en cambio no se vean camisetas de los principales peloteros de la isla, como Frederich Cepeda o Yulieski Gourriel.

"Xavi es mi jugador predilecto, el Barsa mi equipo, el fútbol mi pasión, pero también me gusta el béisbol. Le voy a Industriales", comentó a la AP, Dany Reses, un cubano de 25 años.

Vestido con el 6 azulgrana de Xavi, Reses es uno de los 33.000 espectadores que asistieron recientemente al Estadio Latinoamericano de La Habana para ver el partido de béisbol entre Matanzas e Industriales, pese a que ambos clubes ya tenían asegurados sus boletos a los playoffs.

"No creo que haya rivalidad entre fútbol y béisbol. Ambos son una pasión. A los cubanos nos gustan todos los deportes y más cuando hay calidad", comentó Reses.

En las casas, en el transporte público, en los centros de trabajo y en los comercios se habla de los batazos de Industriales o de los lanzadores de Villa Clara, pero más todavía se discute si Messi terminará con más goles que Cristiano en la liga española. Tras su anotación el sábado en el clásico, el delantero del Real Madrid le sacó un tanto de ventaja a Messi, 42-41, ambas cifras sin precedentes en la liga española.

Sergio Hidalgo, trabajador comercial de 24 años, viste una camiseta de Kaká, y Karel González, artesano de 25, un pantalón corto de los merengues. Ambos juegan fútbol los domingos en la Ciudad Deportiva de la capital, donde habitualmente brillan los colores azulgrana, o el verdeamarelo de Brasil y el albiceleste de Argentina.

"Todo el mundo no puede comprarse una camiseta con un salario normal cubano, yo le compré el short en cinco CUC a un socio en la calle", explicó González. Hidalgo pagó 10 CUC por la camiseta. En los comercios las camisetas cuestan 48 CUC, mientras el salario medio es de unos 400 pesos cubanos, equivalente a unos 20 CUC. (Un CUC, o peso convertible cubano, equivale a un dólar dentro de la isla).

El aspecto económico, no obstante, es el que convenció a Mercedes Blanco, oficinista de 45 años, de inscribir a su hijo Geysel, de 10, para que practique fútbol en una escuela del municipio Playa, el mismo sector donde vive Tenjido. "Me hubiera gustado más el béisbol, el deporte nacional, pero el fútbol sale más barato. Con un balón juegan muchos. En béisbol hay que comprar un guante y un bate", comentó la mujer.

Según cálculos de los propios hinchas, en Cuba hay cientos de peñas del Real Madrid y del Barsa, "en las que nos reunimos para ver los juegos", explicó González. "Cuando no los pone la televisión cubana buscamos cómo verlos en los canales extranjeros, en casa de alguien o en los hoteles. Te aseguro que no nos los perdemos".

La televisación de los partidos importantes representa una ventaja del fútbol sobre el béisbol. Los cubanos pueden ver el mejor fútbol del mundo, pero no el mejor béisbol, ya que no se transmiten los encuentros de las Grandes Ligas estadounidenses.

"Estoy loco porque pongan juegos de las Grandes Ligas aquí de la misma manera que ponen el fútbol extranjero", expresó Diego Casrrasco, estudiante de 26 años y fanático de Industriales y de los Yanquis de Nueva York. "Me gustaría ver los juegos de la Serie Mundial (la final del béisbol estadounidense). Eso sí es béisbol".

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A la popularidad del fútbol español contribuye seguramente una ofensiva de relaciones públicas del Barcelona y Real Madrid, y de la propia federación nacional española, para proyectar su imagen al resto del mundo, incluido el Caribe.

La selección española campeona del mundo, por ejemplo, visitó Venezuela y tiene previsto disputar un amistoso el 15 de agosto en Puerto Rico, otra isla caribeña con una larga y rica tradición beisbolera donde el fútbol empieza a echar raíces.

"Aunque indudablemente el béisbol es el deporte rey (en el Caribe), la presencia de España allí va a ser muy importante para todos los aficionados", manifestó Jorge Carretero, portavoz de la Federación Española de Fútbol. "Conocemos el entusiasmo de esos países y sabemos que están inundados de camisetas de la selección española".

Para Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Madrid, el acceso a las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio radical en el mundo del fútbol.

"Los partidos del Real Madrid se televisan a todo el mundo y sirven como puente para tener un contacto constante con todos los aficionados al fútbol", dijo el legendario jugador en una entrevista con la AP. "Aunque no seamos conscientes, un niño de Cuba o Trinidad y Tobago ve a Cristiano Ronaldo como alguien muy cercano, al que admira".

Los dos grandes del balompié español buscan socios comerciales en otros continentes para expandir su marca. Por ejemplo, el Madrid tiene acuerdos con el grupo empresarial Polar en Venezuela y con Telefónica en la mayor parte de América Latina.

Otra forma de relación, menos comercial pero igualmente importante, son las fundaciones. El Barcelona invirtió 7,4 millones de dólares en proyectos de carácter solidario, en colaboración con otras organizaciones como Unicef o la Fundación Pies Descalzos, de la artista colombiana Shakira, según consta en la Memoria Económica de la Fundación del Barsa a junio de 2011.

El Madrid posee 195 escuelas en 62 países diferentes, entre ellos Panamá, El Salvador, México o caribeños como Jamaica y Trinidad y Tobago.

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El fútbol no es una novedad en Cuba, donde se juega desde 1911. En 1926 se creó la Federación de Fútbol de Cuba, que se afilió a la FIFA. Tres años después se inauguró el Estadio La Tropical, hoy Pedro Marrero, con capacidad para 28.000 personas, en el municipio Playa. El Marrero es sede de la Escuela de Fútbol cubana y allí se juegan los principales partidos nacionales e internacionales.

De hecho, Cuba participó en el tercer Mundial de la historia, en 1938 en Francia, donde superó la primera ronda con un empate 3-3 y un triunfo 2-1, en ambos casos frente a Rumania, para luego ser eliminada en cuartos de final con una derrota 8-0 ante Suecia. Ese fue su debut y despedida en el máximo escenario del fútbol.

En 1982 se transmitió por primera vez un Mundial en la isla, con varios partidos en diferido del campeonato que se jugó en España. Los 62 encuentros de Sudáfrica 2010, no obstante, fueron en vivo.

La actividad local no genera demasiado interés, en parte porque el fútbol nacional todavía tiene bajo nivel. Pero abundan los torneos de barrio, como el que es organizado por Tenjido, el diseñador de 27 años y fanático del Real Madrid en cuya casa se reunió el sábado un grupo de amigos para ver el clásico.

En su torneo de barrio participan 16 equipos de varios municipios capitalinos. Tenjido integra el equipo de los "Galácticos" y admira a Cristiano, aunque su ídolo es el francés Zinedine Zidane.

"Lo vi ganar todo, tengo un balón que firmó un día, pero no tengo camiseta porque cuesta muy caro", señaló.

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El clásico del sábado de calienta. El Madrid luce más ordenado y decidido que en otros duelos con el Barcelona, consciente de que un triunfo en el estadio Camp Nou puede ser la estocada final en la lucha por la liga, que el club azulgrana ganó las tres últimas temporadas.

"¡Vamos, vamos!", gritan Tenjido y sus amigos, y se levantan cada vez que Cristiano tiene el balón. "¡No, no, no lo dejen!", exclaman cuando Messi intenta una de sus mágicas gambetas.

Cuando el encuentro lleva 10 minutos de juego, llega corriendo y exhausto Pablo Saucedo, quien logró escaparse de la cafetería donde trabaja para ver el partido.

"No me iba a perder esto", exclama el fanático del Barcelona, de 24 años. "Imáginate, tengo que verlo con todos ellos. A pesar de que son del Madrid, son mis amigos, ¿qué le voy a hacer?".

Mientras miran el partido, todos tienen vasos en la mano y comparten un trago de vodka con jugo de naranja. Las sillas no alcanzan, y algunos están sentados en el piso.

"¡Gol, gol, gol!", gritan a coro cuando Sami Khedira abre el marcador por el Madrid a los 17 minutos. Alexis Sánchez empata por el Barsa a los 70, pero Cristiano sentencia el triunfo con su diana a los 73, la que desata los festejos en la casa de Tenjido. El Madrid tiene siete puntos de ventaja sobre el Barcelona, una diferencia casi infranqueable en la recta final de la temporada.

"¡Somos campeones!", gritan los amigos, mientras saltan y se abrazan.

Apuntando a Cristiano en la pantalla, Tenjido exclama, "¡Sí, sí, tú eres el mejor!", al mismo tiempo que el astro portugués celebra su gol a miles de kilómetros de distancia.

Un jarro de agua fría cae encima del grupo cuando desaparece la señal de la televisión por causa de una fuerte tormenta de lluvia que azota La Habana durante el partido. "Compadre, no puede ser", lamenta Tenjido, aunque luego regresa la transmisión.

Con el pitazo final, todos se levantan casi en un mismo salto y se abrazan de nuevo, esta vez cantando, "¡campeones, campeones, olé, olé, olé!".

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Los reporteros de AP en Caracas, Jorge Rueda, y en Madrid, Jorge Sainz, contribuyeron con este reportaje