Los tigres lucen famélicos y los 180 pelícanos están tan aglomerados que no pueden siquiera desplegar sus alas sin golpear a otros. En la primera semana de marzo, murió una jirafa tras comer una pelota de plástico que se le atoró en un estómago.

Esa muerte ha llamado la atención sobre las condiciones deplorables del parque zoológico más grande de Indonesia. Inaugurado hace casi un siglo en uno de los rincones con más biodiversidad en el planeta, el zoo albergó alguna vez la colección más impresionante de ejemplares en el sureste de Asia.

Pero hoy, el Zoológico de Surabaya es una pesadilla, ante la reproducción descontrolada de algunas especies, la falta de financiación para dar condiciones dignas a otros e incluso las sospechas de que algunos miembros del personal se han involucrado en el tráfico ilegal de animales.

Las especies más raras, como el dragón de Komodo y orangutanes en peligro de extinción, se encuentran en jaulas húmedas y sucias, donde se alimentan con maní arrojado por los visitantes por encima de la reja.

"Es sumamente trágico, pero en ningún modo resulta esto sorpresivo en los parques de Indonesia, ante el pésimo manejo que se les da en general", dijo Ian Singleton, ex encargado de un zoológico, quien dirige ahora un programa para la conservación de los orangutanes en la isla de Sumatra.

El parque fue objeto de críticas hace dos años, tras los reportes de que 25 de sus 4.000 animales morían cada mes, casi todos en forma prematura, incluyendo un león africano, un tigre de Sumatra y varios cocodrilos.

El gobierno nombró a Tony Sumampouw, un experimentado director de zoológicos, para mejorar la operación del parque. Tras algunos problemas, logró reducir la tasa de mortalidad a unos 15 animales al mes.

Pero tras la muerte de la jirafa "Kliwon", de 30 años, Sumampouw dijo que prácticamente se había dado por vencido en su misión. Durante años, la jirafa comió desperdicios arrojados a su jaula, y los veterinarios encontraron una pelota de plástico de 18 kilos (40 libras) en uno de sus estómagos.

Ahora, Sumampouw considera que hace falta una "renovación total" del zoológico.

"Necesitamos pensar en una privatización o en transferir algunos animales a otro lugar", opinó.

Dado que las entradas cuestan menos de 2 dólares, los críticos dicen que no hay dinero suficiente para cuidar a los animales, mucho menos para mejorar las instalaciones del zoológico.

Uno de los mayores problemas es la aglomeración de ejemplares en las jaulas.

Si bien la mayoría de los zoológicos limita el número de animales nacidos en cautiverio — tomando en cuenta cuántos ejemplares pueden recibir la atención adecuada o pueden intercambiarse con otros parques_, la noción de la "planificación familiar" no ha llegado todavía aquí. Los anticonceptivos resultan caros y no hay instalaciones adecuadas para separar a los machos de las hembras.

Como resultado, las especies en Surabaya se reproducen excesivamente.

Los 180 pelícanos están en una jaula del tamaño de una cancha de voleibol. Cerca de ahí, 16 tigres, 12 de Sumatra y cuatro de Bengala, permanecen en una hilera de celdas de concreto, que asemejan las de una prisión.

Una tigresa blanca, cuyos padres fueron donados por el gobierno indio hace 20 años, tiene numerosas lesiones que le cubren la piel.

Ante el encierro prolongado en un espacio muy reducido, la tigresa tiene problemas en la columna vertebral, los cuales le dificultan ponerse de pie. Prácticamente no camina, reveló la curadora del zoológico, Sri Pentawati.

"Hay demasiados tigres", lamentó. "Tenemos problemas para hacer rotaciones a fin de que hagan todo el ejercicio que necesitan".

Rahmat Shah, cazador y dueño de un museo repleto de rinocerontes, felinos y otros animales disecados que él mismo ha matado en todo el mundo, es el jefe actual de la Asociación Nacional de Parques Zoológicos de Indonesia. El dueño del museo, que se ubica en la ciudad de Medan, dijo que ninguno de los zoológicos operados por el gobierno está en buena condición, pero opinó que los problemas más graves se presentan en Surabaya, por una serie de pugnas internas.

Dos hombres que dijeron ser jefes del zoológico fueron despedidos hace varios años, pero sus seguidores han continuado las disputas.

La policía considera que la muerte de un jabalí de Java por envenenamiento en enero se vinculó con ese conflicto. Había cianuro en el estómago del ejemplar.

"Una parte siempre trata de desacreditar a la otra", dijo Ludvie Achmad, jefe de una agencia local de conservación.

Sumampouw reconoció que ha tenido poco éxito para controlar al personal indisciplinado.

Consideró que algunos animales, incluidos tres dragones de Komodo de poca edad que desaparecieron el año pasado, fueron robados por los propios trabajadores y vendidos en el mercado de animales exóticos.

Los encargados del zoológico han sido acusados también de tomar carne destinada a la alimentación de los tigres, para venderla en el mercado local.

___

El periodista de la AP, Alí Kotarumalos, contribuyó con este despacho desde Yakarta.