Fuerzas del gobierno yemení lanzaron un ataque sorpresivo en el sur del país para recapturar una fortificación de al-Qaida, matando a 25 milicianos islamitas, dijo el viernes un funcionario.

El funcionario señaló que las fuerzas armadas tuvieron éxito en la recuperación del control sobre un distrito en las afueras de Zinjibar, pero el resto de la capital provincial aún estaba en manos de al-Qaida.

El funcionario pidió no ser identificado por nombre debido a que no estaba autorizado para hablar con reporteros.

Un comunicado del Ministerio de Defensa, emitido el viernes, dijo que la ofensiva que inició hace dos semanas alrededor de Lawder, otra ciudad en la provincia sureña de Abyan, ha costado hasta ahora la vida de 250 combatientes de al-Qaida. Han muerto además 37 soldados yemeníes, indicó.

Durante un año de turbulencia interna que con el tiempo llevó a la renuncia del presidente Alí Abdalá Salé, al-Qaida aprovechó un vacío de seguridad para invadir partes del sur del país.

Estados Unidos cree que el brazo de al-Qaida en Yemen es la rama más peligrosa del grupo terrorista debido a sus reiterados intentos de realizar ataques en la nación norteamericana.

En semanas recientes, las fuerzas armadas yemeníes han estado golpeando a los guerrilleros en operaciones por tierra y aire, mientras que al-Qaida ha realizado algunos ataques sangrientos por sorpresa contra fuerzas gubernamentales.

El gobierno de Yemen expresó determinación.

"La guerra contra el terrorismo se extenderá y alcanzará a todos los elementos terroristas; continuará y no se detendrá hasta que lo refrene y desarraigue", señaló el viernes un comunicado del Ministerio del Interior.

Bajo un acuerdo de transferencia del poder diseñado por los países del Golfo Pérsico y respaldado por Estados Unidos, Salé recibió inmunidad ante un proceso a cambio de renunciar a la presidencia. Desde entonces los manifestantes han tomado las calles, rechazando los términos.

El nuevo presidente Abed Rabbo Mansur Hadi, prometió sacar de cargos altos en las fuerzas armadas y de seguridad a todos los familiares y políticos leales a Salé, un paso hacia la reestructuración del ejército para posibilitarle que combata con efectividad a rebeldes de al-Qaida en el sur. Las decisiones de Hadi han enfrentado dura resistencia de los aliados de Salé.