Nicolas Sarkozy llegó al palacio presidencial del Elíseo con la esperanza y promesas de un cambio radical, pero el domingo el mandatario francés encara una dura batalla contra nueve candidatos en unos comicios dominados por el temor y la ira.

La campaña electoral ha sido dominada por la nostalgia del pasado izquierdista y la ira de una derecha que ha visto incumplidas las promesas del mandatario. Francia está agobiada por la deuda soberana, unos gastos sociales insostenibles, perspectivas de crecimiento económico casi nulas y el problema de la inmigración ilegal.

Para el electorado, sobre el conservador Sarkozy recae la mayor parte de la culpa. Aunque seguramente superará la primera ronda del domingo y pasará a la decisiva segunda vuelta del 6 de mayo, los sondeos de opinión indican que ha mermado su respaldo popular.

Esos sondeos apuntan como el ganador de la segunda ronda al socialista Francois Hollande.

Los comicios enfrentan una visión utópica de la izquierda tradicional francesa y una creciente tendencia antiinmigratoria de la extrema derecha, compartida en ciertos distritos por la izquierda más militante.

Los comicios parlamentarios tendrán lugar el 6 de junio, y junto con los presidenciales decidirán el futuro de Francia y una Europa acosada por la crisis de la deuda soberana, en la que París tiene un destacado papel.

Hollande ha culpado de todos los males franceses al mercado libre, concepto que siempre tuvo en Francia mucho más peso que en parte alguna del mundo occidental.

El socialista quiere cobrar un impuesto del 75% a las rentas superiores a millón de euros (1,3 millones de dólares) y el 45% a las que superen 150.000 euros (195.000 dólares), pese a que la deuda pública francesa, el 90% de su producto bruto interno, supera a la de España y se aproxima a la irlandesa.

Los inversionistas temen que Francia — sin importar quién gane, aunque especialmente si triunfa Hollande — camina hacia un rescate financiero si no recorta el gasto público y reforma su insostenible sistema de pensiones y otros generosos beneficios sociales.

Hollande es uno de los cinco candidatos izquierdistas en los comicios del domingo. Su rival Jean-Luc Melenchon representa a los comunistas y de tener una buena actuación podría obligar al socialista Hollande a inclinarse aún más a la izquierda.

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Thomas Adamson, Greg Keller y Elaine Ganley contribuyeron a este artículo.