Las autoridades peruanas sospechan que la muerte masiva de delfines podría deberse a un virus o que están siendo afectados por los trabajos de sísmica para exploración petrolera que se realizan en el norte del país.

El viceministro del Ambiente Gabriel Quijandría dijo el jueves que ya se han contabilizado 877 delfines hallados muertos en la costa desde Punta Aguja, en la región Piura, hasta la vecina región de Lambayeque. Aunque la segunda hipótesis fue señalada como la causa más probable de la muerte de los delfines por activistas, en los últimos días ha perdido fuerza.

"De acuerdo a los análisis a los órganos internos, (éstos) no tienen muestras de los síntomas habituales que se encuentran en delfines cuando son afectados por sísmica... Lo que está pendiente de emitir como resultado son análisis respecto de afectados por virus, por un virus morbillivirus, un tipo de distemper (moquillo) parecido al distemper canino, que afecta a los delfines", dijo Quijandría en entrevista radial.

Agregó que "hasta ahora es la hipótesis más probable y no es la primera vez que ocurre. Ha habido casos en el Perú, en México, Estados Unidos, de afectaciones masivas de delfines con virus".

El viceministro señaló que un hecho que debilita la hipótesis de la exploración petrolera como causante de la muerte de los delfines es que éstos empezaron a aparecer muertos antes de las labores de sísmica realizadas por la empresa BPZ y continuaron muriendo después de que terminaron esas tareas.

Los trabajos de sísmica se realizan desde un barco que dispara aire comprimido por medio de un cañón hacia el fondo marino, produciendo ecos u ondas sonoras que permiten explorar posibles yacimientos de petróleo y gas.

Debajo del agua ese eco produce una onda de choque que si alcanza a un animal puede ocasionarle un daño severo corporal a nivel interno, explicó Quijandría.

"Hay prospección sísmica submarina desde el año 1973 en el Perú y sin duda esta es la primera vez en la cual han coincidido temporalmente sísmica con varamiento de los delfines", comentó.

Carlos Yaipén, director de la organización no gubernamental Orca, señaló que los delfines muertos presentaban los huesos del oído rotos y algunos órganos colapsados por lo que presumían que las ondas de choque o "burbuja marina" generadas por los trabajos de sísmica podrían haberlos matado.

Patricia Majluf, viceministra de Pesquería, señaló no obstante que "con la evidencia que tenemos no podemos afirmar que el problema tenga que ver con la sísmica".

El miércoles el ministro de Energía y Minas Jorge Merino y el jefe del Instituto del Mar del Perú Germán Vásquez acudieron citados a la Comisión de Energía y Minas del Congreso para explicar el caso.

Vásquez dijo que se ha descartado que los delfines hubieran muerto por envenenamiento e informó que el Instituto Tecnológico Pesquero entregará en los próximos cinco días resultados de los análisis sobre posible presencia de toxinas y metales pesados en los cuerpos de los especímenes muertos.

Además, indicó que científicos norteamericanos están realizando pruebas histopatológicas que serán concluidas en 15 días.