Un queja de sacerdotes pederastas realizada en 1992 "cayó en el olvido" en la arquidiócesis de Filadelfia, lo que hizo que el cura acusado siguiera encabezando una parroquia suburbana durante tres años más, según un testimonio ofrecido el jueves en un juicio por abusos en el clero.

Monseñor William Lynn, el añejo secretario para el clero de la Arquidiócesis Católica, enfrenta cargos por poner menores en peligro y confabulación en su manejo de la denuncia de 1992 y otras acusaciones de abusos sexuales de sacerdotes.

Los fiscales leyeron en voz alta a los miembros del jurado parte del testimonio de Lynn ante un jurado acusador en 2002 para respaldar las aseveraciones de que él y otros mantuvieron a depredadores sexuales en el ministerio para proteger a la Iglesia del escándalo y de costosas demandas.

Un seminarista en 1992 le dijo a Lynn y a su jefe, el ya fallecido monseñor James Malloy, que él fue violado varias veces mientras estudio en la escuela secundaria por el padre Stanley Gana. El seminarista, quien testificó en persona esta semana, dio a Lynn y Malloy los nombres y las parroquias de otras dos víctimas potenciales.

En su testimonio de 2002, Lynn reconoció que la arquidiócesis nunca trató de ponerse en contacto con las víctimas potenciales ni preguntó a los colegas de Gana si habían visto algo indecoroso en la casa del párroco. Lynn declaró que los terapeutas le habían aconsejado a la Iglesia no ponerse en contacto con posibles víctimas para evitar revictimizarlas si es que ya habían "progresado".

Sin embargo, Lynn aceptó que Gana debería haber sido remitido a una evaluación psiquiátrica.

"En realidad, cayó en el olvido porque cambié de puesto en esa época", dijo Lynn, quien sucedió a Malloy ese año como secretario para el clero.

Los dos funcionarios de la Iglesia cuestionaron a Gana, quien negó las acusaciones. Según el testimonio de Lynn, Gana dijo que había hecho un montón de enemigos y su afecto había sido malinterpretado, y calificó a una de las otras víctimas potenciales como "perverso" y "muy perturbado".

Malloy dijo a Gana que evitara el contacto con el seminarista debido a que las denuncias, de ser ciertas, podrían ser de índole penal. Lynn estuvo de acuerdo con la valoración, de acuerdo con su testimonio. Cuando le preguntaron por qué no notificó a la Policía, Lynn declaró: "Porque no estábamos obligados".

Gana siguió como párroco de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores en Bridgeport hasta 1995, cuando apareció un segundo acusador. Entonces fue enviado a un centro de tratamiento dirigido por la Iglesia. Lo consideraron un alcohólico, no un pederasta, a pesar de que los acusadores dijeron que rara vez bebía.

Gana tiene ahora 69 años. No está claro donde vive y The Associated Press no consiguió localizar un número telefónico actual.

El seminarista dijo que Gana lo atacó sexualmente varias veces a la semana en la década de 1980.