El gobierno conservador español se reunió el viernes para aprobar nuevas medidas de austeridad por 10.000 millones de euros (13.000 millones de dólares), especialmente en los sectores de la enseñanza y la sanidad, a fin de reducir el déficit y convencer a los inversionistas que el país no necesitará un rescate financiero.

El presidente del gobierno Mariano Rajoy, de visita en Colombia, dijo la víspera que las medidas son necesarias al no tener el estado dinero para pagar los servicios públicos ni a sus funcionarios.

"Es necesario, es imprescindible...en este momento no hay dinero para atender el pago de los servicios públicos porque hemos gastado mucho en los últimos años", dijo Rajoy en Colombia.

Las medidas incluyen el copago de visitas al médico y la adquisición de medicamentos.

El gobierno planea aprobar incrementos en la matrículas universitarias, aumentar la proporción de alumnos por maestros en las escuelas públicas y el número de horas de trabajo de los maestros.

Según Rajoy, el copago de los medicamentos equivale "a unos pocos euros al mes" y advirtió que las personas con ingresos más elevados tendrán que pagar más. Los desempleados no reciben ya beneficios y están exentos de los aumentos.

Las 17 regiones autonómicas en las que está dividida España controlan la mayor parte de la enseñanza y la sanidad, pero seguramente no se opondrán a las nuevas medidas de austeridad porque casi todas son gobernadas por el oficialista Partido Popular de Rajoy. Por otra parte, los sindicatos anunciaron nuevas protestas para el 29 de abril, aunque no han podido evitar que el índice del desempleo supere el 26% y el 50% entre los menores de 25 años.

Desde fines de diciembre, cuando subió al poder, el gobierno intenta convencer por todos los medios a la Unión Europea y los mercados que podrá reducir el déficit del 8,5% heredado del anterior gabinete socialista en el 2011 al 3% el próximo año.

El gobierno había anunciado antes unos 40.000 millones de euros (52.000 millones de dólares) en recorte del gasto público para reducir el déficit y adoptó ya reformas laborales y financieras.

Empero, hasta ahora esas medidas no han convencido a los mercados, que miran con creciente temor la posibilidad de que España necesite un rescate financiero al estilo de Grecia, Irlanda y Portugal.

El viernes, el interés de los bonos soberanos a 10 años en el mercado secundario — indicio de lo que deberá pagar el gobierno en el remate de su deuda — era del 5,98%, con lo que la prima de riesgo comparada con el mismo bono alemán — referente en la industria — era de 429 puntos.

Los economistas consideran que un interés del 7% es insostenible a largo plazo y suele ocasionar la intervención de los organismos internacionales de crédito.

Los analistas reconocen que aunque España ha adoptado las medidas necesarias, es el eslabón más débil de la eurozona, por lo que ha sido castigada de forma persistente e inmisericorde por los mercados ante sus escasas perspectivas de crecimiento.