El multiasesino confeso Anders Behring Breivik testificó el jueves que había planeado capturar y decapitar a la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland durante el ataque a tiros que perpetró en la isla de Utoya.

Breivik señaló que planeaba grabar la decapitación y colocar el video en internet. Brundtland ya había abandonado el campamento para jóvenes del Partido Laborista, que se realizaba en Utoya, cuando Breivik llegó el 22 de julio, después de detonar una bomba en Oslo que mató a ocho personas.

Sesenta y nueve personas, en su mayoría adolescentes, murieron en Utoya, donde se había reunido aproximadamente 600 miembros del ala juvenil del partido para su retiro anual de verano.

"El plan era decapitar a Gro Harlem Brundtland mientras era filmado", dijo Breivik a la corte.

El fanático de extrema derecha agregó que se inspiró en el uso de la decapitación por parte de la red terrorista al-Qaida. Pero el joven, quien ha condenado la inmigración de musulmanes, indicó que "la decapitación es una pena de muerte tradicional europea".

"Se tenía la intención de utilizarla como un arma psicológica muy poderosa", agregó.

Breivik testificó además que se había preparado para sus ataques al interrumpir su contacto con el mundo exterior y dedicándose a dos videojuegos: "Modern Warfare" y "''World of Warcraft", jugando el segundo durante 16 horas diarias.

Brundtland fue primera ministra por el Partido Laborista durante 10 años. Posteriormente dirigió la Organización Mundial de la Salud y se le designó enviada de la ONU en materia de cambio climático en 2007.

"Gro Harlem Brundtland no tiene comentarios sobre la información proporcionada por Breivik, ni sobre el caso de la corte en general", dijo a la AP su asesor Jon Moerland.

En el cuarto día de su juicio en Oslo por cargos de terrorismo, Breivik habló cómodamente sobre la peor masacre noruega en tiempos de paz, describiendo a las víctimas como "traidores" y sin mostrar señal de arrepentimiento.

"El objetivo no era matar a 69 personas en Utoya. El objetivo era matarlas a todas", dijo Breivik.

El noruego de 33 años señaló que los planes originales eran colocar tres bombas en Oslo, incluyendo una en el palacio real, pero fabricar tan solo una bomba de fertilizante resultó ser "mucho más difícil de lo que pensé".

"Cuando llegue a una situación en la que era imposible fabricar más de una bomba, ello dio como resultado una estrategia de una sola bomba y una acción basada en una balacera", añadió.

Breivik respondió tranquilamente preguntas de los fiscales, excepto cuando le preguntaron sobre la presunta red anti musulmana "Caballeros Templarios" a la que asegura pertenecer. Los fiscales dicen que no creen que exista.

De ser declarado mentalmente sano, Breivik podría encarar una sentencia máxima de 21 años de prisión o un arreglo de custodia alternativa que podría mantenerlo encerrado mientras fuese una amenaza para la sociedad. De ser declarado demente sería recluido en cuidado psiquiátrico mientras fuese considerado enfermo.