El proyecto de expropiación de YPF a la petrolera española Repsol ha marcado un punto de inflexión en las tradicionalmente cordiales relaciones entre España y Argentina.

Lo que el gobierno argentino de Cristina Fernández interpreta como una decisión soberana para incrementar la producción de petróleo, mejorar las inversiones en el país y dejar de importar hidrocarburos; Madrid lo considera un "expolio" y un ataque directo a sus intereses.

Los dos gobiernos parecen respaldados en sus posturas por sus respectivas sociedades. Por ejemplo, el 90% de los españoles condena la expropiación de YPF, según reveló el miércoles el barómetro del Real Instituto Elcano.

Mientras Argentina no parece dispuesta a dar marcha atrás en su decisión, Madrid volvió a insistir en que medita una respuesta contundente con el apoyo de sus socios de la Unión Europea, que según dijo el ministro de Industria José Manuel Soria tendrá una vertiente diplomática y otra económica.

Pero, ¿hasta dónde puede llegar el diferendo y la respuesta de España?

"Creo que va a haber un antes y un después de la expropiación de YPF en la relación bilateral hispano-argentina", dijo Carlos Malamud, investigador principal de América Latina de Elcano. "Esto puede seguir escalando, si los exabruptos y los mensajes duros se mantienen en ambas direcciones".

En el plano económico, España es el que tiene más que perder ante una eventual escalada de la crisis abierta por YPF. Fundamentalmente, por los intereses de las empresas españolas en Argentina, que son muchos. Desde bancos como el Santander y el BBVA, hasta la telefónica Movistar operan en el país sudamericano.

Muchas de ellas llegaron en el 2001, cuando la crisis económica argentina coincidió con el momento de mayor expansión de la economía española.

Pero 10 años después, es España la que vive su peor crisis en 30 años y las empresas no han conseguido labrarse una buena imagen ni en Argentina en particular ni en América Latina en general, según recogen todos los estudios de opinión.

En cualquier caso, España es el primer inversor extranjero en Argentina por delante de Estados Unidos. La inversión directa de España en el país sudamericano alcanzó los 23.242 millones de dólares en 2010, un 26,3% del total con respecto al 16,8% de Estados Unidos, según datos del Banco Central de la República Argentina.

La inversión de Argentina en España a través de sus empresas es apenas testimonial, de unos 60 millones de dólares.

La balanza comercial también es favorable a Argentina y no ha parado de crecer desde que Fernández asumiera la presidencia del país en el 2007.

En 2011, el peor año de la larga crisis en el país ibérico, España importó de Argentina por valor de 2.097 millones de euros (2.745 millones de dólares), prácticamente el doble del valor de sus exportaciones, que ascendieron a 1.003 millones de euros (1.313 millones de dólares), según datos del Ministerio de Economía.

El saldo de estos intercambios benefició a Argentina en casi 1.420 millones de dólares. Pero las importaciones a Argentina, fundamentalmente alimentos y productos químicos, apenas representan el 0,8% del total de las que realiza España en el mundo, por lo que el gobierno sí podría encontrar margen de maniobra ante una eventual sanción sin que se resienta su balanza comercial.

Al mismo tiempo, España es uno de los 27 socios de la Unión Europea, que también podría congelar la negociación de acuerdos comerciales con el bloque del Mercosur, que además de Argentina intengran Uruguay, Brasil y Paraguay.

Se da por descontado que el gobierno hará constar su protesta en todos los foros internacionales, incluido el G20, cuya cumbre de junio en México podría poner cara a cara por primera vez a Fernández y su colega español Mariano Rajoy.

"Si el mensaje argentino es seguir haciendo lo que entieden correcto para sus intereses pero de forma unilateral, el entendimiento es complicado aún en el supuesto de que puedan verse las caras", aseguró Malamud.

Pero al margen de la economía, existe otro tipo de relación intangible entre los dos países. Es la quiebra "fraternal" de la que habló el canciller José Manuel García-Margallo tras estallar el caso YPF.

España y Argentina han vivido relaciones muy especiales tras la independencia argentina de España en 1810.

En los peores tiempos de la posguerra civil española (1936-1939), decenas de miles de españoles eligieron Argentina para emigrar y empezar una nueva vida. Años después, la dictadura militar en el país sudamericano y la crisis económica de 2001 trajeron al otro lado del Atlántico a miles de argentinos.

"Es una relación forjada a través de un siglo. Son relaciones intensas con movimientos migratorios muy intensos también", explicó Malamud. "Los desplazamientos de intelectuales, escritores, científicos y profesores han sido constantes si uno rastrea la historia intelectual de ambos países entre ambos países".

Agregó que YPF amenaza esas relaciones preferentes e históricas entre los dos países.

"El peor escenario al que nos enfrentamos sería la ruptura de relaciones diplomáticas. Un escenario no descartable", aseguró. "Las dos partes deberían moderar su lenguaje y su mensaje, que fomenta sentimientos nacionalistas en una y otra parte", añadió.