Estados Unidos y sus aliados de la OTAN preparan planes para abandonar el frente de la guerra en Afganistán el año entrante mientras que el presidente Barack Obama y sus pares intentan mostrar que la poco popular guerra llega a su fin.

Altos mandos militares y funcionarios diplomáticos de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se reunieron el miércoles para finalizar la transferencia del plan de combate y una estrategia para un apoyo mundial al débil gobierno afgano y su ejército en ciernes después del año 2014.

Al mismo tiempo, las naciones que han hecho la guerra en contra de la insurgencia liderada por el Talibán le aseguran a los nerviosos afganos que no quedarán solos para defenderse.

Los mensajes destinados a diferentes públicos que compiten entre sí son desafiados por los acontecimientos actuales en Afganistán, donde los insurgentes protagonizaron un impresionante y coordinado ataque el fin de semana pasado que impactó en el corazón del gobierno respaldado por Estados Unidos y el enclave internacional en Kabul, mientras que los líderes talibanes boicotean las conversaciones de paz que Estados Unidos ve como la clave para una salida segura.

"Espero que los miembros de la OTAN y (los países socios) que se comprometan a pagar una parte justa de los costos de sustento ... después de 2014", dijo el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen el miércoles a su llegada a la reunión de dos días entre ministros de defensa y del exterior.

Las sesiones de esta semana están destinadas a armar entre Estados Unidos y la OTAN los acuerdos en cuanto al ritmo del retiro de las fuerzas el año entrante. Funcionarios estadounidenses y afganos ya han dicho que esperan pasarle el control al ejército afgano en las operaciones de combate a mediados de 2013, aunque Estados Unidos enfatizó que aún habrá un elevado número de tropas en Afganistán como apoyo.

Los funcionarios estadounidenses han dicho que esperan pagar unos 4.000 millones de dólares por año para financiar las fuerzas afganas. Karzai dijo que preferiría un compromiso por escrito de una cifra menor a una promesa verbal de una cifra mayor.

Casi 3.000 soldados de la OTAN han muerto en los 10 años de conflicto y alrededor de dos tercios de ellos eran estadounidenses.