El ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, descartó cualquier preocupación con una investigación abierta por Brasil para ver si aplica restricciones a la importación de vino y se mostró confiado en que su país continuará vendiendo la bebida en el país más grande de América Latina.

"El vino chileno participa y se vende en todas partes del mundo, no tiene dificultades ni reclamos en ninguna parte del mundo, no hay subsidios ni ningún tipo de ayuda particular a los productores de vino en Chile", dijo Moreno consultado sobre el tema.

Brasil anunció en marzo la apertura de una investigación a pedido de productores locales para determinar si debe aplicar medidas de salvaguardia sobre los vinos importados, sea mediante cuotas o aumento de tarifas.

Los productores de vino que operan en el sur de Brasil se quejan de que los vinos producidos en el exterior ingresan con precios más bajos que los locales, lo cual mina su competencia.

Pero Moreno se mostró confiado en que la investigación no conducirá a algún obstáculo a la venta de la bebida de su país.

"Tenemos una excelente relación comercial con Brasil, confío plenamente que las instancias legales de Brasil investigarán cualquier cosa que quieran solicitar y encontrarán que la industria del vino chileno funciona de forma competitiva", aseguró.

El ministro chileno comentó el tema con periodistas después de un encuentro con su colega brasileño, Antonio Patriota, quien indicó que los vinos componen 36% de las ventas chilenas a Brasil.

Chile es el segundo mayor socio comercial de Brasil en Sudamérica después de Argentina, con ventas de 4.500 millones de dólares en 2011. Brasil vendió a Chile ese año 5.500 millones de dólares.

Moreno sostuvo que Chile tiene una economía totalmente abierta, con una tarifa externa promedio de menos de 1%, por lo que no impone obstáculos a la entrada de bienes importados.

La investigación brasileña sobre los vinos generó reacciones airadas entre importadores de la bebida y algunos restaurantes llegaron a amenazar con vedar la venta de vinos brasileños en represalia por el intento de obstaculizar la compra de mosto extranjero.