Un gol de Didier Drogba justo antes del descanso le dio el miércoles a Chelsea una victoria de local 1-0 ante el Barcelona en el partido de ida por las semifinales de la Liga de Campeones.

Con un fútbol mezquino y conservador, el club inglés consiguió la renta mínima para el duelo de vuelta que se disputará el próximo martes en el Nou Camp.

Promete ser un partido de alta tensión con mucho en juego. Barcelona podría quedar a una victoria de ser el primer equipo en dos décadas que revalida el título, mientras que Chelsea tendría la oportunidad de consagrarse por primera ocasión.

"El favorito es el Chelsea, dijo el técnico de Barcelona Pep Guardiola. "Cuando se ponen diez dentro del área no es sencillo, pues en la única contra que han hecho nos marcaron gol".

Drogba marcó cuando se jugaban los minutos de descuentos sobre el primer tiempo. Bajo la lluvia en Stamford Bridge, el gol del delantero marfileño cayó en la primera llegada de los Blues y fue con un contragolpe de pizarrón.

La jugada del gol se precipitó tras un balón que el astro argentino Lionel Messi perdió en el medio del campo y Chelsea no perdonó al pillar mal parada a la zaga azulgrana.

Después de recibir de Frank Lampard, el brasileño Ramires filtró desde la izquierda un centro al corazón del área y Drogba definió con un remate rasante, imposible para el arquero Víctor Valdés.

Hasta ese momento, el partido había sido un monólogo del campeón vigente de Europa, apropiándose de la posesión de la pelota de manera dictatorial, en un 72% para ser exactos.

La mala suerte al definir o la mala puntería le impidieron a Barcelona cristalizar en gol su abrumador dominio ante un oponente que prefirió defenderse. Las estadísticas no mienten: los remates a puerta de Barcelona sumaron 24 contra los cinco de Chelsea.

Por ejemplo, apenas comenzado el choque, el extremo chileno Alexis Sánchez estrelló en el travesaño un remate que hubiese puesto en ventaja a los azulgranas. Cesc Fábregas también se perdió un gol cantado en esos primeros compases, al pegarle mal a una pelota con el arco vacío.

Barcelona estuvo cerca de empatar cuando Pedro Rodríguez estrelló un balón en un poste en los descuentos del segundo tiempo.

Fue la primera derrota del conjunto español en lo que va del torneo.

"Casi que perfecto", dijo el técnico interino de Chelsea Roberto Di Matteo. "Cuando se enfrenta a Barcelona, hay que defender mucho, ya que dominan la posesión. Hay que anularles y ser implacables cuando tienes una oportunidad. Estamos 50-50 ahora, aún queda el partido de vuelta".

La otra semifinal arrancó el martes con una victoria de local 2-1 de Bayern Munich sobre Real Madrid, el otro equipo español en competencia.

Si hubiese sido por cuestión de justicia, Barcelona acumuló los méritos — y las ocasiones de gol — para ganar en forma abultada.

Pero Chelsea fue un rival disciplinado y firme en su esquema defensivo, con Gary Cahill y John Terry como baluartes, impidiendo que Messi pudiese anotar por apenas segunda vez en sus últimos 15 partidos.

"Si fuera por el control del balón ganaríamos todos los partidos", resaltó Guardiola". "Pero lo importante es marcar, así que tendremos que centrarnos en crear otra vez muchas ocasiones".

Barcelona estuvo esencialmente metido en el bando de Chelsea durante casi todo la pulseada.

"Tuvimos que ser muy pacientes, ellos tuvieron mucha posesión de la pelota", reconoció Terry.

Para Drogba, el gol fue su número 38 en el máximo torneo a nivel de clubes en Europa.

La vez anterior que se midieron, la semifinal de 2009 en la que Barcelona se impuso gracias a un gol de último minuto de Andrés Iniesta, Drogba se retiró de la cancha vociferando insultos al árbitro, lo cual le costó una suspensión de tres fechas.

Tres años después, Drogba se fue sonriente: "Hemos aprendido y mejoramos con respecto a lo ocurrido hace tres años. No pudieron anotarnos un gol. El resultado es bueno y ahora iremos allá en buscar de anotar otro gol", afirmó.

Con el clásico ante Real Madrid en la liga española este sábado y la vuelta ante Chelsea tres días después, Barcelona apenas si tendrá tiempo para reagruparse si lo que quiere es ir a la final de la Champions por tercera vez en cuatro años.

En la vuelta, Barcelona precisará ganar sí o sí y eso es algo que no ha conseguido en sus últimos cinco choques ante Chelsea.

"Hay que buscar varias alternativas para generar ocasiones de gol", remarcó Guardiola. "Ellos defienden muy atrás y hay que buscar la inspiración y tener mucha paciencia".