Los jugadores, árbitros y aficionados buscaron cubrirse de los disparos que se escucharon durante el partido de la liga mexicana. Afuera del estadio del club Santos Laguna, un grupo de hombres armados abrió fuego contra agentes de la policía. No hubo muertos, fue tan solo uno de los enfrentamientos diarios entre los carteles de la droga que se registran en esta ciudad del norte de México.

Eso sucedió hace ocho meses.

Sin embargo, será la próxima semana cuando ese mismo estadio sea escenario del partido de vuelta de la final de la Liga de Campeones de la CONCACAF entre Santos y Monterrey, otro equipo del norte de México.

El partido de ida será el miércoles en Monterrey y la vuelta el 25 de abril en el estadio Corona de Torreón.

"Sería realmente bueno darle a esta gente algo de qué sentirse orgullosa, para colocar a Torreón a escala mundial por algo que no sea algo negativo o por la violencia", dijo Hérculez Gómez, el delantero estadounidense y máximo goleador del equipo. "Aquí viven, comen y respiran este equipo".

Gómez creció en Las Vegas, representó a Estados Unidos en la pasada Copa del Mundo y fue transferido al equipo en diciembre del club Estudiantes Tecos, de la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco. Al momento de su llegada estaba nervioso.

"Me sentía muy preocupado a mi llegada. Uno teme a lo desconocido. Llegué sin saber exactamente qué esperar. Había escuchado grandes cosas sobre el club, que era un club de gran calidad, muy profesional, muy vanguardista en cuanto al fútbol mexicano. Llegué y eso es exactamente lo que vi. Las instalaciones son maravillosas", agregó.

Santos ha perdido tres de las últimas cuatro finales del torneo mexicano. Esta temporada de nuevo se encuentra entre los líderes de la liga, gracias en parte al poder financiero del Grupo Modelo, fabricante de la cerveza Corona.

Gran parte del mérito lo tiene el presidente del club, Alejandro Irarragorri, que asumió el cargo en 2006 e intenta mantener al equipo en un nivel competitivo. Ha visitado las sedes de potencias europeas del fútbol como Barcelona, Real Madrid y Manchester City y ha tratado de aprender de sus modelos. El club también tiene lazos estrechos con el Celtic en Escocia y ha dado muestras de ambición con la contratación del mediocampista español Marc Crosas, proveniente de las fuerzas básicas del Barcelona.

"Nuestra visión es una visión empresarial y cuando uno quiere emprender grandes cosas tiene que fijarse en los líderes y está claro que el fútbol europeo, la liga europea, son líderes en todos los sentidos", dijo Irarragorri.

El complejo Territorio Santos Modelo del equipo — que abrió sus puertas en 2009, que alberga al estadio, la zona de viviendas para los jugadores de fuerzas básicas, el área de entrenamiento y que más adelante contará con un centro comercial y un hotel — es una de las instalaciones más modernas del fútbol en México.

Mientras que el club crece, la ciudad ha enfrentado una gran cantidad de problemas vinculados con el narcotráfico. Una campaña del gobierno en contra del crimen organizado ha estado acompañada por una ola de violencia que ha dejado más de 47.000 muertos en todo el país desde que el mandatario mexicano Felipe Calderón desplegó miles de agentes de la policía federal y soldados poco después de haber asumido la presidencia en diciembre de 2006.

En Torreón, los clubes nocturnos han tenido que cerrar de forma definitiva debido a la violencia y los bares dejan de prestar servicio temprano. Las reuniones en viviendas son la norma mientras los carteles de Sinaloa y Zetas asuelan la ciudad en una guerra territorial relacionada con el tráfico de drogas.

El ejército y la policía estatal patrullan las calles, y el gobierno estadounidense pide a sus ciudadanos no visitar Torreón.

"La ciudad de Torreón registró un índice de asesinatos de más de 40 por cada 100.000 habitantes entre enero y agosto de 2011", indicaron las autoridades de Estados Unidos en un comunicado. "Uno debería postergar todo viaje que no sea esencial".

Pese al miedo y al caos, Santos llena regularmente su estadio de 30.000 localidades en las afueras de la ciudad.

"Con toda la violencia, el estadio se ha convertido en un lugar para reunirte con amigos", dijo el taxista Aarón Ramírez. "Significaría mucho llegar al Mundial de Clubes".