Los fanáticos acusados por las muertes en un motín durante un partido de fútbol en Egipto se declararon inocentes el martes y dirigieron sus críticas hacia la policía, que está acusada de colaborar en la matanza de 75 seguidores de un club rival.

Nueve oficiales de alto rango de la policía, incluyendo seis generales y un coronel, están entre los 73 acusados en el caso. Los oficiales estaban presentes en el tribunal, vestidos con la tradicional bata blanca de los acusados, pero no fueron colocados en la misma jaula que el resto de los acusados.

Si los policías son hallados culpables, se confirmarían las conjeturas de que las fuerzas de seguridad permitieron la matanza del 1 de febrero de seguidores de un club con el que tienen una larga historia de rivalidad.

La mayoría de los acusados son fanáticos de Al-Masry, el principal club de la ciudad portuaria de Port Said, donde ocurrió el motín. La mayoría de las víctimas eran seguidores del club Al-Ahly de El Cairo, cuyos hinchas fueron protagonistas en la insurrección que ocasionó la caída del régimen de Hosni Mubarak el año pasado.

Los sobrevivientes del motín alegan que la policía permitió que la agresión de los hinchas de Al-Masry se convirtiera en una masacre. Otros han insinuado que simpatizantes de Mubarak contrataron matones para infiltrarse al estadio y matar fanáticos de Al-Ahly.

"¿Dónde está Mubarak?", cantaron los acusados, para expresar sus sospechas contar el régimen y el sistema judicial en Egipto.

La audiencia se realizó en el mismo tribunal donde Mubarak ha encarado acusaciones por las muertes de cientos de manifestantes durante la sublevación.

Un acusado le dijo a los jueces que la policía lo llamó para que fuera testigo, y que en cambio lo arrestaron.

"Me engañaron, me trajeron como testigo... me dijeron que si delato a gente me liberarían", expresó.

El motín en Port Said se produjo cuando hinchas de Al-Masry invadieron la cancha apenas sonó el silbato final, aunque el equipo local había ganado el encuentro.

No está del todo claro lo que pasó después, pero según testigos y sobrevivientes, los hinchas de Al-Ahly fueron agredidos con palos, cuchillos y otras armas. Algunos fueron arrojados desde las gradas, y docenas murieron aplastados al quedar encerrados en un túnel.

El fiscal Mahmoud al-Hennawy dijo que el ataque fue "planificado" por seguidores de Al-Masry y bandidos.

Algunos de los acusados enfrentan cargos de asesinato. Los policías están acusado de ayudar a los agresores, y podrían ser sentenciados a un máximo de 10 años de prisión.