Las fuerzas del orden continúan en la búsqueda de dos policías que desaparecieron en la selva en medio de las operaciones para rescatar a 36 trabajadores de empresas contratistas de gas, que habían sido secuestrados por rebeldes y que fueron liberados sanos y salvos el sábado.

El ministro de Defensa Alberto Otárola dijo que se ha enviado el lunes a más personal a la zona de Echarate, en la región Cusco para buscar a los efectivos y a la vez ir en persecución de las columnas rebeldes.

Enfatizó que la prioridad de las fuerzas del orden es hallar a los policías desaparecidos.

La Operación Libertad, a cargo de las fuerzas armadas y policiales, para rescatar a los trabajadores de las empresas Skanska y Construcciones Modulares, secuestrados hace una semana, dejaron dos suboficiales del Ejército y dos policías muertos, dos policías desaparecidos, y diez militares heridos.

Uno de los policías fallecidos fue sepultado el lunes. La otra fallecida fue una capitana de la policía que murió por disparos hechos por rebeldes al helicóptero en el que sobrevolaba la zona en busca de los secuestrados.

No se ha brindado una versión oficial sobre las circunstancias en las que desaparecieron los policías, pero Dionisio Vilca, padre de uno de ellos, dijo que compañeros de su hijo contaron que el jueves él apenas había descendido del helicóptero, junto con el otro efectivo desaparecido y el agente fallecido, cuando los rebeldes empezaron a disparar. El helicóptero alzó vuelo y abandonó el lugar y a los agentes, señalaron.

Los trabajadores fueron liberados el sábado en la madrugada en medio de la selva y tuvieron que caminar varias horas hasta el pueblo más cercano.

Olga Paucarmanta, esposa de uno de los trabajadores liberados, dijo a la emisora Radioprogramas el lunes que según lo relatado por su cónyuge, los rebeldes les dijeron: "Ya obtuvimos lo que queríamos, ahora pueden irse".

El gobierno destacó que fue la presión de las fuerzas del orden la que obligó a los rebeldes a liberarlos y afirmó que no se cedió a las exigencias de los subversivos que exigían 10 millones de dólares por su liberación.

Pero detractores del gobierno critican el número de bajas de las fuerzas del orden, mientras que no se conoce de alguna baja en el lado de los rebeldes.

El gobierno atribuyó el secuestro a una columna armada de Sendero Luminoso que obedece al jefe rebelde Víctor Quispe, alias "camarada José", por cuya captura Estados Unidos ofrece una recompensa de cinco millones de dólares.

El único antecedente de un secuestro masivo por parte de Sendero Luminoso se dio en 2003, cuando secuestraron a 71 trabajadores de la empresa argentina Techint, que tendía un ducto de gas en la selva. El gobierno dijo entonces que los trabajadores fueron liberados ante la movilización de las fuerzas armadas y que no se pagó ningún rescate.