Reclusos armados con pistolas y navajas se amotinaron y tomaron control de una prisión del noreste de Brasil y la prensa estatal reportó el lunes que los amotinados mantenían a unos 80 visitantes y dos guardias como rehenes.

De acuerdo con los informes, había negociaciones en curso el lunes, casi un día después del inicio de la revuelta en la penitenciaría Antonio Jacinto Filho, de la ciudad costera de Aracaju.

Las autoridades negociaban con los 470 reclusos, quienes han dejado en libertad a más de visitantes 40 rehenes y uno de los guardias capturados inicialmente, a cambio de botellas de agua, de acuerdo con el portal de internet G1. Los servicios de agua y electricidad al penal fueron cortados.

La televisión brasileña transmitió imágenes de prisioneros, con los rostros cubiertos por pedazos de tela, parados en la azotea del edificio, gritándole a los alrededor de 150 policías que rodeaban la instalación, además de a periodistas y transeúntes.

G1, portal de la cadena televisiva Globo, dijo que los reclusos estaba demandando un cambio de administración en la cárcel, además de mejor tratamiento y juicios más rápidos.

Los 128 visitantes capturados al inicio de la revuelta eran mayormente familiares de los reclusos, e incluían mujeres y niños.

Reiteradas llamadas telefónicas a las autoridades carcelarias en Sergipe no recibieron respuesta.