El presidente Porfirio Lobo afirmó el lunes que no existe un consenso regional para la despenalización de las drogas, pero sí coincidencias en cuanto a la responsabilidad común en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

En una rueda de prensa para informar sobre los resultados de la Cumbre de las Américas celebrada el fin de semana en Cartagena, Lobo dijo que se habló "de estudios técnicos y científicos, análisis y maneras de ser más efectivos en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, pero no habrá despenalización", o algún acuerdo al respecto.

Para el presidente hondureño, el logro más importante de la cumbre fue "aceptar el concepto de responsabilidad común, compartida y diferenciada" en la lucha contra ese flagelo.

Explicó que "la responsabilidad" recae en "quienes producen y quienes consumen", en referencia a Colombia y Estados Unidos, respectivamente, y que debe ser "equivalente a la magnitud de la participación de cada país en el problema".

"Nuestra desgracia es estar en la zona de paso", lamentó.

La propuesta de legalizar el tema de las drogas como medida para combatir el tráfico, distribución y consumo la lanzó el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina. Estados Unidos se opuso a la idea, así como la mayoría de las naciones centroamericanas.

Lobo propuso la creación de un "escudo" que consiste en que "Estados Unidos vigilen y nos guarden de que la droga ingrese en nuestros países".

Para Eugenio Sosa, sociólogo de la Universidad Nacional de Honduras, el motivo de dicha postura radica en que Honduras, considerado un país con un sistema policial y judicial frágil, "necesita recibir más ayuda económica de los Estados Unidos".

Tras hacerse público en febrero la propuesta del mandatario guatemalteco, se generó un cruce de declaraciones, encuentros y desencuentros entre mandatarios de América Central que, finalmente, no sumó los apoyos esperados a la propuesta.

El gobierno estadounidense expresó que su postura en la lucha contra el narcotráfico no pasa por la despenalización de las drogas, sino por incrementar el apoyo en materia de seguridad que les brinda a estos países a través de la estrategia de seguridad regional de América Central, con 60 millones de dólares comprometidos para el próximo año.

El 24 de marzo, Guatemala convocó una cumbre regional en la ciudad de Antigua para debatir el tema a la que El Salvador, Nicaragua y Honduras no asistieron. El presidente guatemalteco culpó entonces el fracaso de la cumbre de Antigua a "presiones recibidas desde los Estados Unidos".

El 30 de marzo, Lobo, el presidente salvadoreño Mauricio Funes y el nicaragüense Daniel Ortega comparecieron públicamente en San Salvador para hacer pública una posición común "de rechazo categórico" a la propuesta de Pérez Molina.

Lobo explicó entonces que no habían asistido a la Cumbre de Antigua por considerarla "paralela al esfuerzo de integración centroamericano" y porque "si bien es cierto que hay que buscar alternativas, no creemos que la vía para luchar contra las drogas sea la legalización".

Para Michael Shifter, profesor de la Universidad de Georgetwon, Honduras y El Salvador "dependen del apoyo de los Estados Unidos y no quieren nada que pueda enfrentarles a Washington o poner en riesgo los programas conjuntos que desarrollan" mientras que Nicaragua "no quiere molestar al statu quo y desafiar a los Estados Unidos en algo que no le preocupa demasiado".