El nuevo líder norcoreano Kim Jong Un habló en público por primera vez el domingo y prometió que las fuerzas armadas serán prioridad en su gobierno, durante los festejos del centenario de su abuelo, el difunto fundador de la nación.

El discurso fue la culminación de dos semanas de celebraciones para conmemorar el nacimiento de Kim Il Sung y estuvo marcado por el fallido lanzamiento el viernes de un cohete que generó condenas internacionales.

El discurso de Kim Jong Un tomó por sorpresa a los norcoreanos en la Plaza Kim Il Sung y a quienes seguían los festejos por la televisión. Su padre, el fallecido Kim Jong Il, sólo dio un discurso en público en toda su vida.

Kim, que había aparecido anteriormente en público pero no había hablado desde que asumió el poder tras la muerte de su padre en diciembre, ascendió a la tribuna ante decenas de miles de personas congregadas en la plaza principal de Pyongyang.

En un discurso de 20 minutos, Kim Jong Un dijo que la era en que se podían usar armas nucleares para amenazar a su país había "terminado para siempre". Llamó a fortalecer la política vigente al otorgar la "primera, segunda y tercera" prioridades al "poderío militar".

Dijo que su país había construido unas "fuerzas armadas poderosas" capaces de ir a la ofensiva o la defensiva en cualquier tipo de guerra moderna.

"La superioridad en la tecnología militar ya no es monopolio de los imperialistas", aseguró.

Los soldados son más importantes que los cohetes y la artillería, dijo Kim, y los oficiales deben tratar a su tropa "como hermanos y hermanas".

Dijo que está "afligido" porque las dos Coreas están divididas desde hace décadas y que Corea del Norte "cooperará con cualquiera" que realmente desee la reunificación.

Corea del Norte desafió a las potencias occidentales el viernes al lanzar un cohete al espacio con un satélite de observación. Washington y otras capitales dijeron que se trató de un ensayo encubierto de tecnología misilística de largo alcance.

Horas después que el cohete cayó en pedazos al Mar Amarillo, el país hizo un reconocimiento inusual de que había fracasado, pero Kim no habló de ello el domingo.

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Colaboraron los periodistas de The Associated Press, Sam Kim, Foster Klug y Eric Talmadge en Seúl.