Virtualmente empatados en las preferencias electorales cuando falta una semana para los comicios presidenciales, los dos principales candidatos de Francia hablaron el domingo a decenas de miles de partidarios en actos por separado, para dar a conocer visiones muy diferentes del futuro del país.

En la famosa Plaza de la Concordia, en el este de París, la zona elegante de la capital, el presidente Nicolas Sarkozy hizo un llamado al patriotismo de sus partidarios, invocando la historia y los nombres de líderes como Napoleón y Charles de Gaulle.

Al mostrar el panorama de un país que sufre sin quejarse, el conservador dijo que su liderazgo es vital para enfrentar una crisis económica y para mantener el estatus de Francia en el mundo.

Entretanto, a las orillas orientales de París, en una zona de clase trabajadora, el contendiente socialista Francois Hollande dijo a sus seguidores que Francia necesita un cambio profundo.

Al arremeter contra Sarkozy, quien es visto demasiado cercano a los acaudalados y muy favorecedor de la economía de libre mercado, Hollande prometió ser un "presidente más fuerte que los mercados, más fuerte que las finanzas".

Aunque la mayoría de los sondeos muestran que la primera vuelta del 22 de abril está demasiado cerrada para declarar un ganador, Hollande podría tener la ventaja para una posible segunda vuelta el 6 de mayo.

Sarkozy ha rechazado este tipo de sondeos en semanas recientes y lo volvió a hacer el domingo. Prometió dar los pasos necesarios para crear un Estado que "rechace la droga del gasto público", una referencia a su compromiso de balancear el presupuesto para 2016.

Aseguró que las reformas que ha realizado han protegido a Francia de la peor de las recesiones mundiales y de la crisis económica europea e insistió en que no es tiempo de ceder en la batalla.

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Las periodistas de The Associated Press Sylvie Corbet y Cecile Brisson colaboraron para este despacho.