Las dudas sobre la capacidad del presidente Hugo Chávez de continuar en funciones, y en particular sobre su verdadero estado de salud, siguen creciendo entre los venezolanos, sorprendidos repetidamente por anuncios que ponen en entredicho su declarada recuperación.

En la víspera, el mandatario venezolano había expresado que aún no decidía si asistir o no a la Cumbre de las Américas en Cartagena este fin de semana debido a razones médicas. Su ausencia fue confirmada el sábado por el canciller Nicolás Maduro desde esa ciudad del Caribe colombiano.

De ese modo, una vez más, Chávez se ve obligado a salir de la escena nacional e internacional para abocarse a su lucha contra el cáncer, que lo ha mantenido alejado del país numerosos días en La Habana, donde decidió recibir atención médica desde que en junio pasado se le detectó esa enfermedad.

La recidiva del tumor maligno en febrero ha generado una oleada de versiones sobre la salud de Chávez en medios de comunicación y es frecuente tema de discusión entre los venezolanos en la calle.

José Vicente Carrasquero, profesor de ciencia política de la Universidad Simón Bolívar, comentó que es evidente que "su condición física no le esta permitiendo hacer las cosas que hacia antes".

"Es evidente que en Venezuela hay un problema ahorita de gobernabilidad, que se expresa en un presidente ausente", destacó.

Chávez, quien durante sus casi 14 años de mandato se convirtió en una de las voces más estridentes e ineludibles de América Latina, también ha visto limitada su presencia a nivel internacional.

"Yo creo que eso es evidente porque si algo ha procurado el presidente es proyectar su imagen internacional", indicó Carrasquero. "Yo creo que ya se esta empezando a activar un mecanismo según el cual el presidente en cualquier momento va a aceptar que el no va a estar en una posibilidad de enfrentar la campaña presidencial (de octubre)", afirmó.

"Chávez no está en posibilidad de mantenerse responsablemente en el poder, donde responsablemente significa... 'tengo control de las cosas que están pasando, tengo control de la situación, puedo resolver problemas'. Eso no esta pasando en Venezuela", agregó.

Durante su convalecencia, el mandatario venezolano se ha esforzado en mostrar que está frente del gobierno y sólo en ocasiones ha delegado algunas funciones administrativas a sus más cercanos colaboradores.

Chávez dijo el viernes "me voy a La Habana a un nuevo ciclo de tratamiento" y anunció que allí permanecerá al menos dos semanas.

En las pasadas tres semanas, le aplicaron en La Habana los tres primeros ciclos de radioterapia, cada uno de ellos de cinco sesiones como parte del tratamiento que está siguiendo luego de que en febrero le detectaron un segundo tumor canceroso en la región pélvica.

"Como vamos a entrar a la segunda y última etapa del tratamiento, estoy pensando pedir permiso (a la Asamblea Nacional) para no regresar a mitad de semana, sino quedarme en Cuba... para no estar yendo y viniendo", señaló el líder izquierdista.

El legislador opositor Edgar Zambrano adelantó que el nuevo y largo viaje del mandatario a La Habana sería aprobado — como lo exige la ley cuando el jefe de estado se ausenta más de cinco días — "porque se trata de un problema humanitario", sumando sus votos a los del oficialismo.

Sobre las versiones en torno a una complicación, Zambrano comentó que los venezolanos "sabemos lo que por cuenta gota llega a través de los medios de comunicación y a través de otros factores. Conocer a plenitud cual es la magnitud de la enfermedad del presidente no ha sido posible todavía a nadie".

Chávez, quien aspira a la reelección para otro mandato de seis años en octubre y que ha declarado profusamente sobre su estado de salud, nunca ha precisado el tipo de cáncer que padece, dónde fue localizado ni cuáles son los pronósticos médicos.

"Lo lógico sería que se conociera ampliamente cual es el estado de salud del primer mandatario. Es lo que sucede con cualquier primer mandatario o jefe de estado en otros países del mundo", indicó Zambrano.

Los rumores sobre supuestas complicaciones se acrecentaron el pasado Jueves Santo, al día siguiente de regresar de Cuba de la anterior fase de tratamiento con radiación. El mandatario asistió a una misa de acción de gracias por su salud en la que participaron sus más cercanos familiares, entre otras personalidades, en la que imploró a Dios por su vida y donde admitió que estuvo a punto de romper a llorar.

Un conmovido Chávez, al culminar la misa en su estado natal de Barinas, expresó "dame vida aunque sea vida flameante, vida dolorosa, no me importa, dame tu corona Cristo, dámela, que yo sangro".

"Dame tu cruz, 100 cruces, que yo la llevo, pero dame vida porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo", añadió.

El gobernante afirmó el viernes en un acto multitudinario en el palacio de gobierno, que tras la operación de febrero pasado, "sigo recuperándome... recibiendo el tratamiento de radioterapia en su tercer ciclo, tratamiento que tiene algún impacto en el organismo, son radiaciones que tienen impacto en la fortaleza física; pero vamos bien y con el favor de Diosito Santo y la Virgen... vamos adelante", acotó.

Pero ello no convence del todo a sus seguidores y críticos.

"Quiero creerle, pero el presidente ya ha dicho que esta bien y luego que no, espero que regrese sano y salvo, lo necesitamos", se lamento Ricardo Peña, un vendedor ambulante de 45 años.

En ese tenor, Cristina Flores, una comerciante de 47 años, expresó que a Chávez "no se le puede creer".

"Insulta, grita como siempre, pero siempre de lejos, en televisión; yo creo que Chávez no quería que de cerca lo vieran débil, enfermo", conjeturó Flores, quien afirma "nunca he votado por él".

En octubre, Chávez había anunciado públicamente que ya no tenía células cancerosas en su cuerpo. Luego sorprendió al reconocer que sufrió una recaída.

Chávez, de 57 años, fue intervenido el 26 de febrero de 2012 en La Habana para extirparle una lesión cancerosa de dos centímetros que apareció en el mismo lugar donde hace casi 10 meses le operaron un tumor del tamaño de una pelota de béisbol.

En junio, Chávez se sometió a dos intervenciones en Cuba para atenderse un absceso pélvico y un tumor canceroso. Entre julio y septiembre le aplicaron cuatro fases de quimioterapia en La Habana y Caracas.

Michael Shifter, presidente del centro de investigación Diálogo Interamericano, en Washington, opinó que "la decisión de Chávez de no asistir a la cumbre de Cartagena sólo alimenta las especulaciones de que está gravemente enfermo".

"Le convenía políticamente asistir. Los colombianos querían que fuera allí, al igual que los demás. Durante más de una docena de años ha sido el centro de la atención en estas reuniones hemisféricas. Su cáncer, junto con los problemas políticos en el país, limita su papel regional y global", enfatizó.

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Los periodistas Ian James y Fabiola Sánchez, en Caracas, contribuyeron en este despacho.