A medida que la heroína se abarata y se vuelve fácil de obtener, la policía y los fiscales están apelando a tácticas más enérgicas contra la droga, desempolvando leyes poco usadas para entablar cargos por asesinato contra presuntos traficantes y conseguir sentencias de prisión más prolongadas.

Los indignados padres de familia en los suburbios también adhieren al esfuerzo. Han organizado manifestaciones contra las drogas y han fundado organizaciones para difundir la noticia sobre la heroína en zonas acaudaladas donde por lo general se le considera una amenaza distante y poco probable.

Ese enfoque más enérgico no es totalmente nuevo en la lucha contra las drogas y es adoptado cada vez más en áreas que por lo general eran menos reactivas, como las comunidades residenciales acomodadas.

"Vamos a tratar todo caso de sobredosis como una escena de crimen. Vamos a tratar toda sobredosis como un homicidio potencial", advirtió Stephen Wigginton, procurador general del sur de Illinois. "La heroína es la bala".

Otrora asociada a astros del rock y adictos de los barrios bajos, la heroína se ha tornado mucho más peligrosa y accesible en los últimos años. Los carteles mexicanos crearon hace un lustro una forma de la droga tan pura que puede ser aspirada o tragada en vez de inyectada, lo que la hace más atractiva para los adolescentes y residentes suburbanos que rechazan el estigma de tener que inyectarse.

Esa pureza extrema — a menudo del 50% o más — significa que la heroína actual es mucho más mortífera que en el pasado. Como consecuencia, las muertes por heroína han aumentado en los últimos años en algunas partes de la nación.

Pocos sitios han sido tan devastados como el área de St. Louis, donde la ciudad y el condado reportaron 116 muertes por heroína en 2010 y 194 el año pasado. El aumento fue todavía más pronunciado tras el río Misisipí en el condado de Madison, Illinois, donde la cifra de muertos ha trepado de cinco en 2008 a 26 el año pasado.

Parte del problema es su disponibilidad.

"Ahora la heroína es más fácil de conseguir que la marihuana", explicó Jim Shorba, agente de la División Estadounidense Antidrogas a cargo de la oficina de St. Louis.

También es barata: una pizca de heroína, suficiente para una sesión, puede costar apenas 6 dólares.

Hace aproximadamente un año, la policía del condado de St. Louis empezó a advertir sobre los riesgos de la droga en foros públicos que se efectuaban en pequeñas salas de reunión. La respuesta fue tan numerosa que las reuniones llenan ahora auditorios de las escuelas secundarias. Se están realizando actos similares en toda la región.

Las autoridades también están redoblando sus esfuerzos para que los adictos se sometan a tratamiento de rehabilitación. La policía del condado de St. Louis suministra ahora a todos los arrestados por heroína una tarjeta con el número de una línea telefónica de ayuda en el anverso y contactos policiales en el reverso, en caso de que quieran denunciar a su proveedor.

Pero los esfuerzos más intensos se centran en narcotraficantes como Tavis Doyle, del este de St. Louis, quien fue condenado a prisión perpetua en agosto por suministrar la heroína que mató a un hombre. La fiscalía dice que Doyle se negó a que nadie llamara al número de emergencia 911 después que la víctima se desplomó y en cambio intentó revivirlo colocándole carne congelada en los pantalones.