Un alto jefe de la fuerza aérea presentó su renuncia a la institución luego de que una investigación determinó que un avión Casa 212 que se estrelló en el mar en septiembre con sus 21 ocupantes viajaba con un sobrepreso de 165 kilos, según informó el sábado el comandante en jefe, general Jorge Rojas.

La investigación interna de la fuerza aérea determinó el sobrepeso del aparato siniestrado, en el que murieron los 18 pasajeros y tres tripulantes del avión de fabricación española, luego de que por los fuertes vientos no pudiera aterrizar en la isla Robinson Crusoe, a unos 600 kilómetros al oeste de esta capital.

Entre las víctimas del accidente estuvo el popular animador televisivo Felipe Camiroaga.

La revelación surge después que esta semana el ministro de Defensa, Andrés Allamand, ordenó a Rojas poner todos los antecedentes del caso en conocimiento del magistrado que investiga el accidente aéreo. La fuerza aérea señaló en un comunicado que puso estos antecedentes en conocimiento del juez especial Juan Cristóbal Mera y que el efecto del sobrepeso en el accidente será determinado por la investigación.

Pero, según informó Rojas, el jefe del comando de combate general Carlos Bertens, quien debía entregar los antecedentes de la investigación interna sobre el accidente, decidió renunciar a la institución.

El ministro de Defensa señaló también en declaraciones que hubo "una dilación" en la entrega de los antecedentes sobre el sobrepeso del avión y que por ello el general Bertens debía asumir su responsabilidad.

Rojas señaló en una declaración que leyó que la fuerza aérea dispondrá las medidas que surjan como consecuencia de la investigación judicial y que actuará con total transparencia pero apuntó que "la fuerza aérea no piensa que haya irregularidades".

El comunicado de la fuerza consignó que "al momento del accidente, la aeronave se encontraba dentro de los parámetros de controlabilidad de vuelo recomendados para aterrizar".