Simpatizantes del presidente Hugo Chávez, entre ellos miles de milicianos, recorrieron las calles de la capital venezolana para conmemorar el décimo aniversario del retorno al poder del mandatario después de un fugaz golpe de estado en su contra.

El intento de sacarlo del gobierno se desencadenó el 11 de abril de 2002 luego de protestas callejeras de opositores a Chávez en la capital en las que murieron 19 personas y varios centenares resultaron heridos a bala.

El gobernante fue capturado por militares sublevados, pero fuerzas leales lo reinstalaron en el poder el 13 de abril.

Los seguidores de Chávez hicieron sonar bocinas y música festiva mientras la multitud caminaba rumbo al palacio de gobierno, ubicado en el centro de Caracas, donde se concentraban a la espera que Chávez ofrezca un discurso.

Algunos portaban retratos del líder venezolano, banderas con el tricolor nacional y también se dejaron ver varias banderas cubanas y afiches del guerrillero cubano-argentino Ernesto "Che" Guevara

Entre los participantes de la marcha, figuraron además miembros de la Policía Nacional Bolivariana, quienes marcharon al ritmo de tambores, agitando banderas rojas y cantando, "¡Viva la Patria de Bolívar!"

Así como miles de milicianos -- voluntarios civiles que van desde estudiantes a jubilados-- que marcharon en formación, vestidos con uniformes verde oliva y portando pañuelos rojos.

Los opositores dicen que la milicia es esencialmente un ejército personal de Chávez para intimidar a sus adversarios y mantenerlo en el poder.

Omar Cruz, un miliciano de 35 años, expresó que "Chávez es nuestro comandante y jefe y nosotros haremos cualquier cosa para defenderlo".

"Estoy seguro que Chávez ganará en octubre" próximo, indicó Cruz. "Mira cuantas personas están aquí, y ellos todos aman un Chávez".

Chávez, quien asumió el poder por primera vez en 1999, aspira a la reelección para otro mandato de seis años en octubre.

El mandatario desde junio del año pasado a estado abocado a su lucha contra el cáncer, que incluye viajes constantes a Cuba para recibir tratamiento y afirmaciones públicas de que superará su enfermedad.

Chávez, de 57 años, fue intervenido el pasado 26 de febrero en la capital cubana para extirparle una lesión cancerosa de dos centímetros, que apareció en el mismo lugar donde hace casi 10 meses le operaron un tumor del tamaño de una pelota de béisbol.

En las pasadas tres semanas, Chávez se sometió en La Habana a los tres primeros ciclos de radioterapia, cada uno de ellos de cinco sesiones, como parte del tratamiento que está siguiendo luego de que en febrero le detectaron un segundo tumor canceroso en la región pélvica.

"Esperamos que el comandante se recupere y que siga con nosotros por muchísimos años más", dijo Magaly Rivas, una desempleada de 31 años, que llegó en un autobús fletado desde el estado occidental de Falcón.

Los autobuses, algunos procedentes de varias regiones del país, atestaron las principales calles y avenidas, junto al cierre de vías, convirtieron en una enorme playa de estacionamiento amplios espacios de zonas aledañas al centro de la capital.