Jorge Posada volvió al terreno del Yankee Stadium para un lanzamiento de honor, aunque esta vez el retirado catcher puertorriqueño fue quien tiró la pelota en vez de atraparla.

Tres meses después de anunciar su retiro de las mayores, el boricua de 40 años regresó para recibir varios homenajes antes del primer partido de los Yanquis como locales en 2012. La multitud de 49.386 aficionados le regaló una sonora ovación antes del partido que los Yanquis le ganaron por 5-0 a los Angelinos.

"No fue difícil volver tan pronto porque esté disfrutando de mi casa y porque esté pasándola bien, pero fue difícil regresar, punto", comentó Posada. "Estaba muy nervioso, todos te están mirando, no quería mandar la pelota al suelo".

Vestido con pantalones de mezclilla y una camisa azul oscuro, el retirado catcher puertorriqueño recibió una ovación de un minuto antes de salir del dugout. Luego hizo un lanzamiento suave y elevado a su padre del mismo nombre.

El equipo quería que Mariano Rivera atrapara el lanzamiento, pero Posada insistió en que fuera su padre.

"Fue como en los viejos tiempos, haciendo tiros con él", señaló Posada hijo. "Hubiese estado súper emocionado por tener a Mariano, pero creo que era importante tener a mi papá allí... no hubiese tenido la carrera que tuve de no ser por él, así que quería compartir este momento con él".

Los titulares de los Yanquis, parados detrás del montículo, abrazaron luego a Posada. Cuando el ex jugador de 40 años regresó al dugout, se fundió en un abrazo con el panameño Rivera y con el manager Joe Girardi.

Posada fue elegido en cinco ocasiones al Juego de Estrella y ganó cinco títulos de Serie Mundial con los Yanquis. Se retiró en enero tras 17 campañas en las mayores, todas con el mismo equipo, y promedio de bateo de .273, 275 jonrones y 1.065 remolcadas.

Posada dijo que ahora disfruta de la rutina de un padre de familia en su hogar en Florida.

"Lo primero es levantarme por la mañana y llevar a los niños a la escuela. Después mi esposa y yo vamos al gimnasio. Eso no sucede todos los días, al menos ella sí", relató. "Yo simplemente disfruto de la casa y luego recojo a los niños".

Mientras Posada se acostumbra a su nueva vida, su ex compañero Andy Pettitte salió del retiro tras una temporada sin jugar y ahora se entrena en las menores para volver a jugar con los Yanquis a los 39 años.

"El esperó un año", indicó el puertorriqueño. "Así que el próximo año probablemente me van a estar preguntando lo mismo".