El fallido lanzamiento de un satélite orbital que aguó la fiesta de Corea del Norte demostró la dificultad del intento.

La gigantesca explosión que hace despegar un cohete no es tan complicada. El cohete Unha-3 de Corea del Norte combina dos propelentes líquidos: hiracina y ácido nítrico, que entran en combustión al mezclarse, según dicen los expertos espaciales. Hasta ahí la parte fácil.

Pero controlar la reacción y dirigir el cohete a donde uno quiere y cuando uno quiere es lo que les quita el sueño a los ingenieros. Y es en esa etapa en que más de un cohete y vehículo espacial ha terminado en un fracaso espectacular y a veces mortífero.

"Todos pueden producir el estallido. Controlarlo es lo difícil", afirmó el ex administrador adjunto de la NASA Scott Pace, director de política espacial en la Universidad George Washington.

Toda esa potencia debe estar confinada dentro de una coraza de metal y controlada por la electrónica. Requiere la potencia de una tonelada de TNT para poner apenas 27 kilogramos (60 libras) en órbita a casi 29.000 kilómetros (18.000 millas) por hora. Un error minúsculo, una incongruencia en los dispositivos, una comunicación errónea, y todo se viene abajo.

Cuando un país empieza a lanzar cohetes por lo general fracasa en la mitad de sus intentos, dijo Jonathan McDowell de la Universidad de Harvard.

Todavía se desconoce cuál fue el motivo del fracaso de Corea del Norte.

El fracaso suele deberse a no ensamblarlo todo correctamente. Decenas de miles de componentes tienen que calzar perfectamente e interactuar.

En 1999 la NASA usó inadvertidamente tanto unidades métricas como inglesas y arruinó una sonda marciana de 125 millones de dólares.

El ex administrador de la NASA Hans Mark dijo que la mayoría de las fallas se deben a errores humanos.

La comunicación deficiente entre ingenieros y encargados sobre problemas conocidos fue uno de los factores en los desastres de los transbordadores espaciales en 1986 y 2003 y es una cuestión aún más ardua para sociedades totalitarias como Corea del Norte, dijo Pace.

"De muchas maneras, el peor enemigo de la NASA es 'Star Trek''', afirmó. "El capitán Picard ordena ponerse en marcha y la nave se mueve. Y la gente piensa, 'parece bastante fácil'."

Corea del Norte ahora sabe que no lo es.