Apasionada e intensa, la lucha política en Bolivia sumó un ingrediente inédito que ha puesto en crisis a la alcaldía de Santa Cruz, la principal ciudad en el oriente del país.

Varias televisoras sorprendieron al alcalde de esa ciudad, Percy Fernández, en aparente intento de tocar el trasero de una funcionaria durante un acto público, apenas unos días después de un escándalo similar que tuvo como protagonista nada menos que a una concejal del legislativo local.

El culebrón viene acompañado de una feroz guerra personal con juicios y arrestos de por medio entre concejales de esa ciudad ubicada a 440 kilómetros al este de La Paz.

La secretaria de Gestión Pública Ivón Satt, presunta víctima del manoseo, negó el hecho y anunció una querella contra un diario. "Calumniaron mi dignidad", dijo.

Sin embargo, las imágenes tomadas con un celular la muestran en enérgica reacción contra Fernández. La funcionaria explicó que el alcalde sólo tocó su cartera.

Más evidente fue el escándalo que envolvió la semana pasada a la ex presidenta del Concejo Municipal Desirée Bravo. Las imágenes de varias televisoras mostraron cuando Fernández llevaba su mano al trasero de la legisladora que daba un discurso de pie.

Bravo no interrumpió su alocución y en forma disimulada tomó la mano del alcalde y éste la besó en los dedos. Tanto Fernández como Bravo rechazaron el supuesto manoseo, aquel dijo que trató de retirar un papel que había quedado pegado en las nalgas de Bravo.

"Le pido disculpas a Desirée y a todas las mujeres por lo que de ningún modo tuvo alguna intención ofensiva de mi parte", dijo Fernández públicamente y despotricó contra periodistas de su ciudad con quienes mantiene una relación tirante.

Calificó de "malintencionadas, despiadadas, ofensivas y denigrantes interpretaciones" un gesto "torpe" de su parte.

Días antes, Bravo había sido fue destituida como presidente del Concejo por haber falsificado su libreta de bachiller. La funcionaria inició una querella contra sus detractores y su demanda derivó en el arresto de dos concejales.

Según analistas, el trasfondo es una disputa de poder entre una oposición débil y dividida y el partido del presidente Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), que busca ampliar su influencia en una región que le es adversa.

Fernández es del bando opositor a Morales pero en los últimos meses ha ido perdiendo apoyo de sus aliados políticos que le garantizaban mayoría en el Concejo edil con siete votos de 12. Otros cuatro concejales son del MAS y uno se declaró independiente pero apoya al partido del mandatario.