En una acción que puso a prueba por primera vez la efectividad de una tregua gestionada por las Naciones Unidas, miles de sirios salieron el viernes a las calles para sumarse a las protestas antigubernamentales, dijeron activistas.

Las fuerzas de seguridad respondieron disparando al aire y golpeando a algunos manifestantes, pero no había signos inmediatos de cañoneos en gran escala, ataques de francotiradores ni otras posibles violaciones al cese de fuego.

El régimen del presidente Bashar Assad ha reprimido las manifestaciones de protesta en el pasado y sugirió que no permitiría su reanudación el viernes, insistiendo en que los manifestantes requerían pedir autorización previamente. Las fuerzas sirias reforzaron la seguridad en plazas públicas y a la salida de mezquitas.

Un estallido de violencia en una manifestación caótica podría dar al gobierno un pretexto par poner fin al plan de paz, que procura aquietar la situación después de un levantamiento popular de un año en que han muerto 9.000 personas y que ha empujado a Siria al borde de la guerra civil.

La tregua es una disposición central del plan de seis puntos del enviado internacional Kofi Annan para poner fin al derramamiento de sangre e iniciar conversaciones para una transición política. El levantamiento de 13 meses contra Assad se ha tornado cada vez más violento como reacción a su brutal represión.

El vocero de Annan manifestó un optimismo cauteloso de que el plan ha sido "relativamente respetado" pese a la continua presencia de fuerzas del gobierno y armas pesadas en los centros de población. Ahmad Fawzi dijo que un equipo de avanzada de observadores de las Naciones Unidas debía entrar en Siria si el Consejo de Seguridad le daba el visto bueno el viernes. Agregó que Siria debía aprobar la visión, que dispone el emplazamiento de 250 observadores.

Horas antes, el mismo viernes, las fuerzas sirias chocaron con los rebeldes cerca de la frontera con Turquía.

La tregua, la primera mediada por la comunidad internacional desde que estalló la crisis en Siria en marzo del 2011, dispone que el gobierno sirio autorice protestas pacíficas. Activistas de oposición instaron a sus partidarios a salir a las calles después de las oraciones del viernes para poner a prueba el cumplimiento por parte del gobierno.

El gobierno sirio ha violado promesas en el pasado y hasta ahora ha ignorado una disposición clave en el plan de Annan de retirar los soldados a los cuarteles. Los dirigentes de oposición dicen que Assad no desea aflojar la presión porque permitiría que los manifestantes llenaran las calles y aumentara el movimiento para derrocar al presidente.