El parlamento paquistaní aprobó el jueves nuevas directrices para las problemáticas relaciones del país con Estados Unidos, una decisión que allanaría el camino a fin de reabrir las rutas de suministro para las tropas de la OTAN apostadas en Afganistán, que han estado bloqueadas desde noviembre.

Las propuestas contemplan que el gobierno paquistaní permita a la coalición internacional reanudar el transporte de suministros a través de su territorio, así como exigir al gobierno de Estados Unidos que cese los ataques con aviones teledirigidos dentro de Pakistán. Pero las directrices no vinculan directamente ambos temas ni estipulan que el cese de los bombardeos sea un requisito previo para reabrir las rutas de aprovisionamiento.

El parlamento paquistaní ha pedido en el pasado que cesen los ataques aéreos, los cuales son motivo de indignación popular y han generado un sentimiento antiestadounidense. Estados Unidos ha hecho caso omiso de los exhortos anteriores, y es poco probable que cambie su política ahora.

Islamabad cerró las rutas en noviembre en protesta por ataques aéreos de Estados Unidos en los que murieron 24 soldados paquistaníes en la frontera afgana.

El gobierno pidió una votación legislativa sobre las relaciones con Estados Unidos para darle un abrigo político a la reapertura de las rutas. Los partidos de oposición habían rechazado directrices anteriores, pero votaron a favor el jueves, un indicio de que todos los partidos desean dejar el tema en el pasado.

"Creemos que el mundo ha escuchado la voz del pueblo de Pakistán", dijo el primer ministro Yousuf Raza Gilani al parlamento. "Me gustaría garantizar a la cámara que nuestro gobierno implementará las recomendaciones hechas".

No dijo cuándo se reabrirían las rutas de suministro.

Tras bambalinas, Estados Unidos y Pakistán han estado negociando sobre ambos temas. No queda claro si habrá un nuevo acuerdo sobre los ataques con aviones teledirigidos, los cuales Washington considera esenciales para mantener a raya a la red terrorista al-Qaida.

La oposición de los paquistaníes a los ataques se complica por el hecho de que el ejército cooperó en secreto con esos ataques en el pasado.

Pocos elementos del gobierno o el ejército paquistaníes creen que valga la pena aislarse internacionalmente por un bloqueo permanente a las rutas de suministro. Pakistán depende de Estados Unidos y de otros países de la OTAN para su supervivencia económica y para apoyo diplomático y militar.