El nuevo presidente civil de Malí asumió su cargo el jueves, con la promesa de continuidad, pese al caos en el país, donde un grupo rebelde declaró un Estado independiente en el norte de su territorio a unas semanas de que los militares malienses llevaron a cabo un golpe de Estado.

Dioncounda Traore, líder de la Asamblea Nacional maliense, fungirá como presidente del país por 40 días luego de un acuerdo forjado entre mediadores de países de la región y el jefe de la junta militar que tomó el poder el mes pasado.

En medio de la agitación política, rebeldes separatistas del norte de Malí declararon un Estado independiente con una extensión mayor a la de Francia. El vacío de poder también ha permitido que prospere una facción islámica que quiere imponer la sharia o ley islámica en la región.

Una multitud vitoreó durante la ceremonia de juramentación luego de que el líder golpista estrechó la mano de Traore. El nuevo presidente interino dijo que "nunca negociaría la división de Malí".

"No dudaremos en lanzar una guerra total e implacable para recuperar nuestra integridad territorial y también para expulsar de nuestro país a todos esos invasores que traen desesperanza y miseria", afirmó Traore.

Su ceremonia de juramentación se efectuó mientras Naciones Unidas expresaba su creciente inquietud por los reportes de violencia en el norte maliense, donde combatientes se dividen entre un grupo secular y una facción islámica. Integrantes de la facción norafricana de al-Qaida también están presentes en el área.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, dijo el jueves que la situación parecía deteriorarse, y que había reportes de asesinatos, robos y violaciones de civiles, los cuales se habían visto obligados a huir. Al parecer, dijo, también se han saqueado hospitales e instalaciones médicas.

"Los reportes indican que las tensiones entre diversos grupos étnicos están creciendo, lo que aumenta también el riesgo de violencia sectaria", dijo Pillay. "Además, parece que las mujeres que no portan velo han sido amenazadas e intimidadas, y hay acusaciones de que personas no musulmanas en la parte norte del país podrían haber sido blancos deliberados de asesinatos por grupos religiosos extremistas".

El ex presidente Amadou Toumani Touré estaba a unos meses de terminar su período de gobierno cuando el 21 de marzo soldados entraron en el palacio presidencial, obligando al mandatario a huir.

Los soldados afirmaron que tomaron el poder porque Touré no enfrentó adecuadamente la rebelión tuareg que comenzó en el norte de Malí en enero. No obstante, fue hasta después del derrocamiento de Touré que los rebeldes tomaron tres grandes ciudades en la región y declararon su independencia.

Bajo una intensa presión internacional y tras la imposición de sanciones financieras regionales, los líderes golpistas de Malí acordaron el viernes devolver el país a un gobierno constitucional. No obstante, persisten dudas sobre lo que pasará tras el período de transición de 40 días.

Medidadores regionales han señalado que se necesita más tiempo para organizar nuevas elecciones, y los líderes castrenses indicaron que tienen la intención de involucrarse en el proceso político.