El máximo tribunal de justicia de Brasil autorizó el jueves la interrupción de embarazos en casos de fetos sin cerebro, pese al rechazo de sectores religiosos opuestos al aborto.

El Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) votó 8-2 en favor de un recurso interpuesto en 2004 por la Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud que buscó autorizar la interrupción del embarazo por considerar que el feto anencefálico (sin cerebro) no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir.

La mayoría del máximo tribunal acogió el voto del relator del caso, Marco Aurelio Mello, quien determinó que no se puede obligar a una mujer llevar a término un embarazo cuando el feto no tiene ninguna posibilidad de vivir.

Los jueces insistieron en que la terminación anticipada del embarazo no equivale al delito de aborto tipificado en el Código Penal, el cual presupone que el feto tiene condiciones de vivir fuera del útero materno.

La ley brasileña penaliza el aborto y solamente abre excepciones en caso de riesgo de vida para la madre o de un embarazo producido en una violación.

El magistrado Carlos Ayres Britto sostuvo en suvoto que, en el caso de un feto anencéfalo, no se puede hablar de aborto porque no tiene ninguna expectativa de vida.

"Dar a luz es dar a vida, no a muerte", sostuvo Ayres Britto, quien explicó que la decisión del STF no significa que las mujeres serán obligadas a interrumpir el embarazo en caso de anencefalía, sino que le da la posibilidad de decidir lo que quiere hacer.

Los votos contrarios fueron emitidos por los magistrados Ricardo Lewandowski y por el presidente del STF, Cezar Peluso, el cual consideró que legalizar el aborto de un anencéfalo es dar "autorización judicial para cometer un crimen".

Cifras de organismos de salud indican que 75% de los fetos sin cerebro mueren antes de nacer y 25% fallecen poco después del parto. En Brasil se producen 10 casos de anencefalía por cada 10.000 partos con vida.