El gobierno español advirtió el viernes a Argentina que la expropiación de YPF, propiedad de la petrolera española Repsol, le convertiría en un "apestado internacional", cuya consecuencia más inmediata se dejaría sentir no sólo en sus relaciones con el país ibérico, sino con toda la Unión Europea.

En otro duro mensaje desde Madrid, el secretario de Estado para la Unión Europea de la cancillería, Iñigo Méndez de Vigo, reveló que el país ibérico está realizando gestiones "al más alto nivel" para defender los intereses de la empresa española.

Además, precisó que la nacionalización de YPF rompería las negociaciones y posibles acuerdos entre los 27 países de la Unión Europea y los países del Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

"Romper las reglas del juego tiene un coste y Argentina se va a convertir en un apestado internacional", dijo Méndez de Vigo a la emisora Onda Cero.

Como parte de la ofensiva diplomática del gobierno español, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, convocó el viernes al embajador de Argentina en España, Carlo Antonio Bettini, para expresar su "preocupación" por el contencioso.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, avisó el jueves que los "gestos de hostilidad" contra las empresas españolas, en referencia a Repsol YPF, se interpretarán como un ataque al país y traerán "consecuencias".

España es el primer inversor extranjero en Argentina por delante de Estados Unidos. La inversión directa de España en el país sudamericano alcanzó los 23.242 millones de dólares en 2010, un 26,3% del total con respecto al 16,8% de Estados Unidos, según datos del Banco Central de la República Argentina.

Mientras tanto, Repsol remitió el viernes un comunicado el regulador bursátil en España en el que asegura no haber recibido "notificación alguna por parte de las autoridades argentinas en relación con su participación accionarial en su filial YPF, S.A.".

Las acciones de Repsol se desplomaban un 3% al inicio de la sesión en una jornada de pérdidas generalizadas en la Bolsa de Madrid.

El comunicado de la compañía llegó horas después de intensos rumores a uno y otro lado del Atlántico sobre la posibilidad de que Argentina tome la decisión de expropiar YPF a Repsol, adquiriendo más de la mitad de su paquete accionarial.

Pero la presidenta argentina Cristina Fernández evitó hablar de la petrolera en un mensaje a la nación en la tarde del jueves.

YPF está participada en un 57,43% por la española Repsol y en un 25,46% por el grupo argentino Petersen, que es el responsable de su gestión. El Estado argentino tiene una participación minoritaria.

La filial argentina representa el 42% de las reservas totales de Repsol, cifradas en 2.100 millones de barriles de crudo, y un 25% de sus beneficios de explotación.

Seis provincias argentinas han retirado recientemente concesiones de distintas áreas hidrocarburíferas a YPF, alegando el incumplimiento en los planes de inversión. Ello supone el 19% de la producción nacional de crudo de la empresa, según estimaciones del sector energético. En respuesta, YPF, que niega las acusaciones de falta de inversión, ha interpuesto demandas ante la justicia.

Pero muchos analistas consideran que detrás de la presión oficial para que la compañía aumente sus inversiones en la exploración y explotación de petróleo y gas hay una voluntad de nacionalizar la petrolera, que fue privatizada en la década de 1990.