El ministro de Hacienda, Guido Mantega, intensificó el jueves la presión sobre los bancos privados para que aumenten la disponibilidad de créditos y reduzcan las tasas de interés, al advertir que operan con márgenes de lucro sumamente elevados.

Mantega dijo a periodistas que la economía brasileña está en una situación sólida, con una inflación baja de alrededor de 4,5% anual, una situación fiscal "óptima", niveles decrecientes de deuda pública y un mercado interno dispuesto a consumir, pero con bancos que retienen la disponibilidad de crédito.

El ministro cuestionó especialmente el elevado spread bancario, es decir, la diferencia entre el costo de los recursos captados por los bancos y lo que éstos cobran por los préstamos.

"Los bancos privados no están liberando los créditos y están cobrando un spread muy elevado. Están captando a 9,75% (anual) y prestando a 30%, 40%, 50%, hasta 80% (anual) dependiendo de la línea de crédito", afirmó el ministro.

Aseguró que los bancos privados brasileños operan con "el spread más alto del mundo, eso no se justifica".

Su manifestación se produjo dos días después de que autoridades brasileñas se reunieron con representantes de los bancos privados para discutir la posibilidad de reducir los intereses y aumentar el volumen de crédito.

En el encuentro, el presidente de la Federación Brasileña de Bancos, Murilo Portugal, reclamó que el gobierno debía reducir impuestos y bajar la tasa compulsiva que cobra a las instituciones financieras para propiciar la reducción de intereses. "La bola ahora está con (el Ministerio de) Hacienda, ellos tienen que definir qué medidas tomar", dijo Portugal.

Mantega replicó que las condiciones son propicias para que los bancos mejoren las condiciones de crédito sin cambiar nada de parte del gobierno.

"Si ellos no tuvieran tanta lucratividad (ganancias) podríamos decir que necesitamos reducir tributos y bajar el compulsivo, pero ellos tienen margen para aumentar el crédito en este momento y es necesario que lo hagan sin cambiar nada", aseguró Mantega.

En las últimas dos semanas, los dos grandes bancos públicos, Banco do Brasil y Caixa Económica Federal, anunciaron reducciones drásticas en sus tasas de interés, llegando a más de 80% en algunas líneas, en lo que fue interpretado por la prensa como una forma de presionar a las instituciones privadas a seguir sus pasos.

"No vamos a dejar la economía sin crédito, no vamos a frustrar las tasas de crecimiento por falta de crédito. Los bancos públicos están entrando con solidez, van a bajar las tasas de interés, aumentar el crédito y aún aumentar sus lucros", aseguró el ministro.

El gobierno brasileño espera que la economía crezca este año 4,5%, después de una expansión de 2,7% en 2011.