La Cámara de Diputados de Brasil aprobó un endurecimiento de la llamada ley seca para el tránsito, al incrementar las multas para quien conduce un vehículo bajo la influencia del alcohol y amplía las pruebas aceptadas para probar el estado de embriaguez.

La disposición, aprobada la noche del miércoles, aumenta la multa por dirigir embriagado a 1.052 dólares, el doble de la sanción actual, y duplica la multa en caso de reincidencia en un plazo de hasta 12 meses. También castiga al conductor con la suspensión de su licencia por un año.

El proyecto del diputado Hugo Leal del centrista Partido Social Cristiano, que aún debe ser votada en el Senado, establece un límite de tolerancia de alcohol de 0,2 gramos por litro de sangre, que puede ser alcanzado con beber un vaso pequeño de cerveza.

Bajo la ley actual, adoptada en 2008, el único método admitido para comprobar la embriaguez es el llamado "bafómetro", en que el conductor sopla en un tubo que mide la presencia de alcohol en el aliento, pero la justicia determinó que las personas no pueden ser obligadas a someterse a tal prueba por el principio constitucional de que nadie puede ser obligado a producir pruebas en su contra.

Así, la nueva disposición admite pruebas testimoniales, examen clínico, imágenes fotográficas y de vídeo del comportamiento del conductor sospechoso de embriaguez, aunque no lo obliga a someterse a la prueba de aliento.

Varios legisladores y hasta el entrenador de la selección de fútbol, Mano Menezes, escaparon de ser sancionados por negarse a realizar la prueba de aliento.

El proyecto contó con el apoyo del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, cuyo ministro de Salud, Alexandre Padilha, estuvo presente en la cámara baja para acompañar la votación.

Padilha dijo a periodistas que el año pasado fueron internadas más de 155.000 personas en todo el país por accidentes de tránsito y motos, muchos de los cuales fueron provocados por conductores embriagados.