John Payne, de 11 años, ha estudiado el Titanic desde que estaba en el jardín de infantes.

Ha investigado escrupulosamente al barco, construyó a mano un modelo con figuras Lego y logró que su maestra en una escuela en un suburbio de Chicago le dejase conmemorar un siglo del desastre con una presentación multimedia para su clase.

¿Por qué no había de gustar? Hay misterio, tecnología de punta y héroes. Un tesoro hundido, teorías de conspiración y chirriantes historias de ricos contra pobres.

Pero también hay muerte, y mucha, y esto tiene a algunos padres, profesores y escritores tratando de enfocar el relato en los supervivientes, los animales a bordo o la mecánica de la construcción del barco más que en los detalles escabrosos.

John "no pregunta sobre los muertos ni sobre otros aspectos más oscuros" de lo que sucedió esa noche en el Atlántico Norte, dijo su madre Virginia Tobin Payne.

"Es un niño sensible. Tratamos de atenuar todo esto para que no se vuelva una obsesión", indicó.

Barry Denenberg batalló para mostrar el horror en su nuevo libro "¡El Titanic se hunde!". El libro de tapa dura con colores sepia fue lanzado antes del aniversario del 14 de abril y ya está en las escuelas de Estados Unidos. Está dirigido a niños de nueve años en adelante y mezcla realidad y ficción en un sentido meticuloso y realista.

"Sólo hay una línea en el título del libro sobre cómo la mayoría de las personas murieron congelados. No se ahogaron", indicó Denenberg. "Hipotermia es una muerte más prolongada. Tuve que tomar una decisión entre lo preciso y lo macabro".

Debbie Shoulders, maestra de inglés en octavo grado en Clarksville, Tenesí, dice que en su libro de alfabeto "T por Titanic" — dirigido a los más pequeños — la "palabra 'morir' no aparece mucho. "Lo suavizamos con 'pereció' o 'no sobrevivieron'. El objetivo era recordar cómo contribuyeron las personas a bordo, no tanto lo que les sucedió".

Tracey Friedlander, de Bethesda, Maryland, tiene un niño de nueve años obsesionado del Titanic y considera que la historia da a los profesores y padres lecciones perfectas de la vida real sobre la perseverancia, lealtad, el peligro de la arrogancia y los defectos de la tecnología, mientras los niños aprenden las complejidades de sus propias vidas.

"Niños como Kade han crecido en las sombras de los ataques terroristas del 11 de septiembre, las guerras en Irak y Afganistán, y un sistema de color de alerta terrorista rojo, amarillo y verde", dijo Friedlander.

"Al igual que muchos de nosotros, él está tratando de entender el mundo que lo rodea y las tragedias humanas que lo acompañan. El Titanic es una increíble oportunidad de aprendizaje para mentes curiosas".

La historia del barco da una emocionante mirada a la unión entre tecnología y la toma de decisiones, agrega Friedlander.

¿Fue un error humano? ¿El barco viajaba muy rápido? ¿Por qué a pesar de cumplir con las regulaciones de la época — 1912 — el Titanic tenía sólo 20 botes salvavidas para más de 2.200 personas? ¿A las personas que viajaban en tercera clase se les impidió subir a los botes salvavidas a punta de pistola o encerrándolos, para favorecer a los acaudalados?

El Titanic, opinó Friedlander, trata sobre "circunstancias precarias y sobre cómo la clase socioeconómica de alguien puede afectar potencialmente la forma como otros valoran su vida y sobre lo que es inapropiado e inmoral".

Karen Heafer, maestra del segundo grado en Lincoln, Nebraska, leyó la historia ficción de un gato a bordo del Titanic a sus estudiantes hace dos años y lo considera un relato valioso, aunque esté contado a la mitad.

"Utilicé generalidades, no especifiqué el número de muertos", dijo Heafer, maestra desde hace 31 años.

El escritor Denenberg fue invitado a la escuela Browning en Manhattan después de que su libro fuese elegido para una lectura grupal para los niños del tercer grado y sus padres. Will Bousquette III, de nueve años, se conmovió especialmente con la historia de Isidor e Ida Straus. El copropietario de la tienda departamental Macy's y su esposa, con quien llevaba casado 40 años, se hundieron junto con el barco después de que ella se negó a ocupar un lugar en un bote salvavidas.

"Fue conmovedor", dijo Will. "Me entristeció, luego tuve una sensación placentera. Estaba gratamente sorprendido. No me di cuenta de lo fría que estaba el agua, pude sentir las emociones pero no estaba asustado".

Mientras, Lucy Sullivan no pierde detalles del Titanic para sus estudiantes de lenguaje de las artes, en séptimo grado, en Brookfield, Connecticut. Durante siete años ha asignado personajes del barco a sus estudiantes, que reviven la tragedia paso a paso en clase durante una semana.

Arregla los escritorios de los alumnos por tipo de boleto y los pasajeros de primera clase obtienen los primeros lugares. La historia transcurre con la pérdida de una misteriosa llave de un casillero mientras la maestra recorre el salón con un barco de cartón. Al final, sus estudiantes descubren si sus personajes viven o mueren.

"Cuando uno representa algo para niños de 12 años, la cantidad de información que puedes juntar en este rompecabezas minuto por minuto es muy poderosa", indicó Sullivan.

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Leanne Italie está en Twitter como @litalie