Las investigaciones fallidas por corrupción efectuadas por quien se autoproclama como el jefe policial más enérgico de Estados Unidos solo han logrado desbancar a uno de sus principales aliados.

Y pese a los esfuerzos del alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, por distanciarse de los casos en la investigación de un panel de ética legal que ha costado las carreras de un par de ex fiscales del condado, el cerco parece estrecharse.

"El alguacil Arpaio es el próximo paso importante", pronosticó Mary Rose Wilcox, una funcionaria del condado que ha estado enfrentada al jefe policial y sus aliados. "El caerá".

Arpaio ha negado toda irregularidad, pero el panel disciplinario de tres miembros en los tribunales de Arizona dijo el martes que la evidencia sugiere que el alguacil conspiró con el ex procurador general del condado para intimidar a un juez con cargos penales infundados.

Los fallos del tribunal de ética contra el ex procurador del condado, Andrew Thomas, y uno de sus fiscales asistentes concluyeron que entablaron cargos criminales infundados contra un par de funcionarios del condado, inclusa Wilcox, en diciembre del 2009.

El panel agregó que los cargos fueron presentados para avergonzar a los funcionarios del condado y al juez que había estado enfrentado a Arpaio y Thomas.

Arpaio y Thomas han justificado sus acciones, diciendo que trabajan para desarraigar la corrupción en el gobierno del condado.

El jefe policial no enfrenta un posible castigo, pero las investigaciones de su escuadra contra la corrupción pública fueron debatidas intensamente durante la investigación de Thomas y una de sus fiscales adjuntos, Lisa Aubuchon.

El alguacil prestó testimonio durante las audiencias. En septiembre dijo que no había seguido atentamente las investigaciones y delegó los casos a David Henerschott, en ese entonces su asistente.

El fallo que desbancó a Thomas y Aubuchon representó el primer comentario oficial de la justicia legal estatal sobre la validez de las investigaciones.

También apoyó a los abogados que dijeron que Arpaio y Thomas habían perseguido injustamente a jueces, abogados y funcionarios del gobierno que se les cruzaron en el camino, utilizando investigaciones penales como arma.