Casi todos los Marlins de Miami se apresuraron a acudir al barandal del dugout y jugetonamente pretendían escuchar cuando el puertorriqueño Joey Cora les dijo que reemplazará en forma interina a su manager Ozzie Guillén.

Poco después de que el piloto venezolano se dirigió al equipo el miércoles en las instalaciones del club y ofreció disculpas por decir que admiraba a Fidel Castro, los jugadores volvieron a los asuntos del diario.

Respaldan a su manager, ahora que cumplirá una suspensión de cinco juegos.

"Es un momento realmente difícil para él y su familia", dijo el taponero Heath Bell. "Nos sentimos mal por él. Uno tiene que entender que en ocasiones la gente comete errores. Al menos él está dando la cara y no intenta ocultarse ni evadirse de ello. Va a tratar de redimirse por sus errores".

"Esto sólo puede hacerlo mejor persona. Como dijo, si no aprende de esto, es estúpido. Eso es lo que dijo", agregó.

Los comentarios de Guillén derivaron en su suspensión por cinco partidos a partir del segundo juego de una serie de tres ante los Filis. Los Marlins, que inauguraron un nuevo estadio la semana pasada y se reforzaron con varios agentes libres de fuste, arrancaron la campaña con foja de 2-3.

Al día siguiente de que un arrepentido Guillén ofreció una conferencia de prensa de una hora en Miami, el venezolano habló con el equipo menos de 10 minutos y expresó emociones similares.

"No hay nada por lo cual tenga que disculparse con nosotros", dijo el relevista de Miami, Mike Dunn. "El es nuestro manager y lo apoyamos 100%".

El jardinero Logan Morrison dijo: "Este señor me cae muy bien".

Los Marlins concluyen la serie con Filadelfia el jueves antes de regresar a su estadio para enfrentar a Houston al día siguiente.

El elogio de Guillén al dictador cubano en una entrevista con la revista Time indignó a la comunidad cubano-estadounidense radicada en Miami y llevó a algunos políticos a pedir que sea despedido.

"Este (error) fue grande y él lo sintió desde el principio", dijo Cora, amigo cercano de Guillén que ha fungido como coach bajo su mando desde 2004 con los Medias Blancas de Chicago. "Estaba muy afectado, lo sintió. Después de que analizó lo ocurrido, en retrospectiva, no habría dicho lo que dijo. Ofreció disculpas desde el corazón y espero que enmiende su relación con la comunidad".

"Lo hará", agregó.

El equipo no consideró despedir a Guillén o pedirle que renuncie después de cinco días en el cargo, dijo el martes el presidente de los Marlins, David Samson.

Time indicó el miércoles que avala lo dicho en la entrevista.